martes, 31 de marzo de 2009

"BENEDICTO XVI TIENE RAZÓN CUANDO AFIRMA QUE LOS PRESERVATIVOS NO REDUCEN EL SIDA"

Edward C. Grenn, científico de Harvard

“Benedicto XVI tiene razón cuando afirma que los preservativos no reducen el sida”



Un científico de Harvard corrobora que existe una relación entre preservativos, promiscuidad y sida
ALBAdigital

En una entrevista en el diario ilsussidiario.net, Edward C. Grenn, director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, ha dado la razón al Papa y a la Iglesia cuando afirman que el reparto de condones de forma masiva en África no ayuda a erradicar el sida, sino lo contrario porque indirectamente el preservativo crea una falsa sensación de seguridad y, por tanto, se tienen más relaciones sexuales con personas diferentes. Green ha corroborado desde un punto de vista científico las palabras del Papa.

Las declaraciones del Papa sobre el Sida y el uso de preservativos están en el centro de un áspero debate y muchos desde Kouchner hasta Zapatero, incluso la UE, han calificado su posición como algo abstracto e incluso peligroso. ¿Cuál es su opinión?

Soy un liberal en temas sociales y para mí es difícil admitirlo, pero el Papa tiene verdaderamente razón. Nuestras pruebas demuestran que en África los preservativos no funcionan como un medio para reducir la tasa de infección del Sida. Funcionan, por ejemplo en Tailandia y Camboya que tienen dinámicas de epidemias muy diferentes.

En una entrevista reciente a National Review Online, Ud. dijo que no existe ninguna relación válida del uso del preservativo y una tasa más baja de infección del Sida. ¿Podría profundizar esta afirmación?

Lo que se descubre en realidad es una relación entre un mayor uso de preservativos y una mayor tasa de infecciones. No conocemos todas las causas de este fenómeno, pero parte de esto se debe a lo que denominamos compensación del riesgo. Significa que quién usa los preservativos está convencido que son más eficaces de lo que son en realidad, terminando así en asumir mayores riesgos sexuales. Otro hecho que es pasado por alto es que los preservativos se usan para casos de sexo ocasional o con pago, pero no se utilizan entre personas casadas o con la pareja habitual. Por ello, una consecuencia del incremento en el uso de los preservativos puede derivar en un aumento del sexo ocasional.

Por lo tanto, aunque es algo sorprendente, ¿está probado que un uso mayor de los preservativos va ligado a una mayor tasa de infecciones?

Desde hace algunos años se ha comenzado a notar en África que los países con mayor disponibilidad de preservativos y tasas superiores de su utilización tenían una mayor tasa de infección de Sida. Esto no prueba una relación causal, pero desde hace algunos años nos debería haber llevado a valorar de un modo más crítico los programas relativos al uso de los preservativos.

Además del caso de Uganda, ¿existen otras pruebas de que el llamado modelo ABC (Abstinencia, Ser fiel - en inglés - Condón) puede funcionar?

Estamos observando la disminución del Sida en al menos 8 o 9 países africanos. En todos los casos, la proporción de hombres y mujeres que declaran que tienen relaciones sexuales con varias parejas disminuyó algunos años antes de nuestras comprobaciones sobre esta disminución. Sin embargo muchos programas contra el Sida ponen el acento en los preservativos, los controles y los fármacos. Este gran cambio ha aparecido a pesar de dichos programas que han puesto el énfasis en elementos erróneos (al menos para el África). Estoy contento en señalar que los dos países con la mayor tasa de infección, Swazilandia y Botswana, han iniciado campañas dirigidas a desestimular las relaciones sexuales con varias parejas y al mismo tiempo.

La abstinencia entre jóvenes, es también otro factor, obviamente. Si las personas comienzan a tener sexo en una edad más adulta tendrán menos parejas sexuales durante su vida y de esta manera disminuyen la probabilidad de contraer infecciones de Sida.

Por lo tanto, ¿en la lucha contra el Sida la reducción del número de parejas sexuales es uno de los factores más importantes?

Como lo he dicho, es el desafío más importante en esta batalla.

Una última pregunta. En el modelo ABC, A y B no son relevantes desde el punto de vista económico como C que tiene detrás una industria fuerte. ¿Es pues justo decir que se trata no solo de una cuestión cultural y sanitaria sino también económica?

Depende de lo que se entiende por aspectos económicos. Si consideramos los programas ABC, PEPFAR (programa del Gobierno de lucha contra el Sida lanzado por Bush en 2003) es el único gran donante que ha puesto financiaciones reales en A y B y quizás demasiadas, la mayor parte de los sueldos, y también el énfasis en la abstinencia. El factor B es el más importante, con la abstinencia el segundo lugar, según mi opinión y las evidencias que he podido encontrar.

Si por el contrario si el punto es si la pobreza favorece el Sida, también en este caso África es diferente del resto del mundo, porque en África la tasa de infección es más elevada entre los sectores más altos y mejor instruidos. Por esto el mejoramiento de la situación económica de los países africanos no significará una disminución de las infecciones. Esta evidentemente no es una buena razón para abandonar a si misma a la economía africana.

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