domingo, 3 de mayo de 2009

HANNAH MONTANA, LA NIÑA DE LOS MIL MILLONES PROMETE LLEGAR VIRGEN AL ALTAR

FENÓMENO | LA NUEVA REINA INFANTIL, A EXAMEN
Hannah Montana, la niña de los mil millones promete llegar virgen al altar




Tiene 16 años y una fortuna en el banco. Hija de una estrella country, encarna a la triunfadora cantante Hannah Montana, serie de Disney que ahora llega al cine. Confiesa que conservará su virginidad hasta el matrimonio, aunque ya ha posado como una modelo. ¿El próximo juguete roto?

Por Alberto Zapata



De un tiempo a esta parte, los padres de niñas de entre 8 y 14 años nos hemos dado cuenta de que andan poseídas por un extraño embrujo. Los síntomas son fáciles de detectar: se atusan el pelo constantemente peinándolo hasta el final de la espalda (les llegue o no); cantan con un micrófono imaginario en la mano; bailan en cualquier lugar, incluidas escaleras de mano; se ríen sin saber por qué; se visten como una Madonna recatada, y se pasan la vida hablando de California. La culpa la tiene Hannah Montana.

Nacida de una serie de televisión, Hannah Montana es el penúltimo filón de Disney y, probablemente, el éxito más impresionante de un artista adolescente desde los comienzos de la televisión. Desde el estreno de la serie en la pequeña pantalla, en marzo de 2006, Miley Cyrus, la actriz que interpreta a Montana, ha grabado tres discos, ha publicado su autobiografía, se ha colado en las páginas de revistas adultas como Forbes y Vanity Fair y acaba de estrenar en cines Hannah Montana: The Movie. Tras haber recaudado casi 30 millones de euros en el fin de semana de su estreno en EEUU, la película llegará a España el 8 de mayo.

Y una legión de fans la estará esperando. Hasta hace unos meses, las adoradoras de Hannah Montana en nuestro país sólo eran las abonadas a televisiones por cable, pero desde que Disney Channel se emite por la TDT, el número de pequeñas estrellas de rock en potencia se ha multiplicado notablemente. España ha sido el quinto país del mundo –y el tercero de Europa, después de Alemania y Reino Unido– donde más copias se han vendido de Miley Cyrus: Breakout, su tercer disco. La idea de la serie es simple: una niña convertida en estrella de la música gracias a la experiencia de su padre, un antiguo rockero de los años 90, guarda su anonimato manteniendo una doble identidad: la estudiante Miley Stewart de día, la cantante Hannah Montana de noche. Vive en Malibú con su hermano Jackson –el personaje perfecto para enganchar a los chicos– y su padre Robbie Ray, un viudo protector. Además, tiene dos cómplices de su secreto: sus amigos Lily y Oliver.

«La fórmula se basa en tres pilares fundamentales», explica José Vila, vicepresidente y director general de Disney Channel en España, «historias universales que funcionan en todo el mundo, música que conecta con nuestro público y personajes con los que los niños se identifican fácilmente. Hannah Montana combina con maestría estos tres elementos y ha conseguido un éxito mundial incontestable». También han surgido algunas críticas relativas a la idoneidad del éxito a los 16 años. A los 13, en realidad, que es la edad que tenía Cyrus cuando arrancó la serie.

Nacida Destiny Hope Cyrus el 23 de noviembre de 1992 en Franklin (Tennessee, EEUU), la protagonista de Hannah Montana es hija del cantante country Billy Ray Cyrus (y ahijada de Dolly Parton). Fue el propio Billy Ray, que en la serie interpreta al ex rockero y padre de la artista, Robby Ray Stewart, quien le puso el sobrenombre de Miley (de smiley, sonriente en inglés) por lo simpática que fue desde bebé.

Cuando la pequeña Miley tenía 9 años, y ante la insistencia de Billy Ray, hizo su primera aparición en la serie de televisión que entonces protagonizaba su padre: Doc. Desde aquel día, no ha vuelto a pisar un colegio y sólo recibe clases particulares durante tres horas al día. Según su padre, «es suficiente». A los 11, se presentó a varias pruebas en Disney Channel, pero siempre se la rechazaba por ser demasiado joven.

«El ingreso prematuro de un niño en el mundo laboral tiene, normalmente, tres efectos», comenta Pablo Gortázar, psicólogo y técnico de Formación de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA). «Le resta periodos y contextos de infancia, le incorpora demasiado pronto al mundo adulto y le aporta un prestigio ante sus compañeros de la misma edad que le deja en una situación ambigua: ni niño ni adulto».

Padres como Ana Bullón, actriz, presentadora y madre de Alejandro y Paula, intérpretes en el musical A, de Nacho Cano, pueden ver, sin embargo, los pros del asunto: «Se enfrentan a una actividad que les aporta responsabilidad, disciplina, compromiso, madurez y espíritu de sacrificio. Deben cumplir con un horario y unas pautas a seguir con profesionalidad».

En todas las respuestas que da Miley, su padre aparece como un hombre recto, persistente, valiente y cariñoso. «No dejamos que las cosas nos superen», asegura a Magazine con cautivadora voz y cerrado acento sureño. Dos millones de euros. La persistencia de Billy Ray dio buen fruto cuando, a los 12 años, Miley fue llamada para probar suerte en una nueva producción que se iba a llamar Hannah Montana. La pequeña, desde 2006, cobra 2.240.000 euros al año sólo por la serie. Sus tres discos han impulsado una gira por 70 ciudades de EEUU, recogida en una película en 3-D que también ha batido records de taquilla. Y su autobiografía, Miles to go, recién editada en EEUU y aún no publicada en España, también huele a éxito.

En ella, Miley relata cómo un grupo de chicas la maltrató golpeándola en el baño del colegio, echándole en cara que su padre era una estrella y que ella nunca le llegaría «ni a la suela de su zapato».

Su primer amor, Nick Jonas, de los Jonas Brothers –otro producto multimillonario de Disney Channel–, ocupa un capítulo entero en el que la joven relata cómo se conocieron y cómo se enamoraron... a los 13 años. Ella le dijo que en su familia son muy cristianos y que la virginidad no se pierde hasta el matrimonio, a lo que él respondió que en su familia pensaban igual. La relación duró hasta finales de 2007 e inspiró una docena de canciones firmadas por una y otro. Hoy, Miley sale con un modelo llamado Justin Gaston.

La revista Forbes la ha situado en el puesto 35 entre los 100 famosos más ricos, con ingresos de más de 12 millones de euros en 2008, y otra publicación, Condé Nast Portfolio, pronostica que cuando cumpla 18 años valdrá 1.000 millones de dólares.

Pero no sólo las revistas económicas le han seguido la pista. En junio de 2008, la edición norteamericana de Vanity Fair publicó una sorprendente entrevista con ella. Cyrus, la protagonista de una serie para niños y preadolescentes y en cuyas cándidas tramas los productores se cuidan mucho de no mostrar ningún centímetro de piel más de lo estrictamente necesario, comparaba Hannah Montana con su serie favorita, Sexo en Nueva York.

Pero lo que más escoció de aquel reportaje fueron las magníficas fotografías de Annie Leibovitz, particularmente una en la que, imitando la imagen de Marilyn Monroe en Vidas rebeldes, Miley mostraba su espalda desnuda. Las presiones fueron mayúsculas y la joven actriz tuvo que publicar un comunicado de disculpa: «Participé en una sesión que, se suponía, iba a ser artística, y, ahora, viendo las imágenes y leyendo el reportaje, me encuentro muy avergonzada. Pido perdón a mis fans, que tanto me importan».

«Hay que tener mucho cuidado y ser consciente de que va a haber comentarios negativos sobre ti sin importar lo que hagas», asegura ahora, hablando a toda velocidad, riendo con fuerza pero sin ganas, dando la sensación de querer que la entrevista acabe. «Tienes que ser fuerte».

La niña crece. Con 16 años y más de 1,70 de altura, no va a ser eternamente Hannah. Dice que le gustaría ser como las actrices Jennifer Anniston o Hilary Swank. «Me gusta su estilo, ese menos es más; así es como me gusta actuar a mí», afirma.

Vive en Los Ángeles, en una casa valorada en seis millones de euros donde sus padres han habilitado un ala entera para su uso personal. Asegura que le gusta ir a la playa, sentarse frente al océano y tocar sus canciones con la guitarra. Y celebró su 16 cumpleaños con una fiesta en Disneylandia en la que declaró: «Ser famosa es algo con lo que he crecido. Pero cuando, de repente, eres un poco mayor y te das cuenta de las cosas sin necesidad de que tu padre te las explique, es cuando realmente descubres el significado de este negocio».

«La evolución natural de un niño no pasa por la fama», explica Pilar Varela, psicóloga y autora del libro Fans e ídolos (La Esfera de los Libros). «Muchas personas importantes han tenido padres muy influyentes que les han marcado para bien; otras han sido anuladas por la presión del progenitor». Tal vez reflexiones similares cruzaban la mente de Annie Leibovitz cuando disparaba sobre la espalda desnuda de Miley Cyrus. A lo mejor se acordó de aquello que Marilyn Monroe dijo en su última entrevista: «La fama es una carga. La fama pasa. Y, cuando me abandone, pensaré que siempre he sabido que es muy voluble».

+ La película «Hannah Montana: the movie», protagonizada por Miley Cyrus, se estrena el 8 de mayo


EL PADRE DE LA CRIATURA.


Billy Ray Cyrus nació en 1961, y cuando sólo tenía 5 años, su padre, un político y cantante de gospel de Kentucky, y su madre, violinista de bluegrass, se divorciaron. A su abuelo, pastor episcopaliano, no le quedo otra que ejercer de figura paterna. Fue descubierto en 1990 por los buscatalentos de una compañía de discos en un concierto de Reba McEntire (una de las grandes damas del country). Según él, se compró a los 20 años una guitarra "porque sentí una intuición, una voz interior". No lo tuvo fácil. Soportó con estoicismo el rechazo de la industria de Nashville, la capital del country. Su canción más conocida es Achy BreakyHeart (sencillo de un álbum que vendió 20 millones de copias), famosa en España por la versión de Coyote Dax, No rompas más mi pobre corazón. Tiene cuatro hijos de dos esposas, y dos hijastros de la primera. A todos se los lleva de gira desde que eran muy pequeños.

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