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lunes, 4 de mayo de 2009

SALMO 1

¿ CÓMO ACERCARNOS ?

Muchas veces hemos oído: dime cómo vives y te diré quién eres. La vida es como un espejo que refleja lo que vemos lo que llevamos dentro. Nos podemos preparar para vivir este salmo prestando un poco de atención a nuestra vida y a la vida de la gente: ¿cómo estamos? ¿Somos felices? ¿Vivimos con paz por dentro?


¿ CÓMO LEERLO ?


Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos, sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal.


¿ CÓMO ORARLO ?


Visualiza esta imagen: un árbol plantado al borde de la acequia, con frutos, hojas verdes, sensación de vida. Visualiza también esta otra imagen: Jesús, comunicando vida abundante, y tú, sentado a sus pies, acogiéndola.


¿ CÓMO VIVIRLO ?


El Espíritu nos desafía a algo grande: amar entrañablemente a los hermanos. El salmo nos ha dicho que, cuando uno está unido a Dios, “cuanto emprende tiene buen fin”. Vivir la vida unidos a Jesús convierte nuestra vida en un regalo para los demás: “El fruto del silencio es la oración, el fruto de la oración es la fe, el fruto de la fe es el amor, el fruto del amor es el servicio, el fruto del servicio es la paz” (Teresa de Calcuta).

LA LEY DEL SEÑOR, LUZ Y GUÍA DE LA VIDA

Salmo 119, 105-112

La ley del Señor, luz y guía de la vida

Tu palabra es una lámpara para mis pasos,
y una luz en mi camino.
Hice el juramento –y lo sostengo–
de cumplir tus justas decisiones.

Estoy muy afligido, Señor:
vivifícame, conforme a tu palabra.

Acepta, Señor, las ofrendas de mis labios,
y enséñame tus decisiones.

Mi vida está en constante peligro,
pero yo no me olvido de tu ley.

Los pecadores me tienden una trampa,
pero yo no me aparto de tus preceptos.

Tus prescripciones son mi herencia para siempre,
porque alegran mi corazón.

Estoy decidido a cumplir tus preceptos,
siempre y a la perfección.

PLEGARIA DE HORAS

PLEGARIA DE HORAS

A la una te alabo
y a las dos te bendigo
y a las tres me arrepiento
por haberte ofendido;
a las cuatro te llamo,
te reclamo a las cinco,
a las seis te comulgo
y a las siete te olvido.
A las ocho te canto,
a las nueve te exijo
y otra vez me arrepiento
y a las diez te suplico;
a las once tu pan
y a las doce tu vino.


( Antonio Murciano)

ORACIÓN PARA PEDIR BUEN HUMOR

Oración para pedir buen humor

Concédeme, Señor, una buena digestión,
y también algo que digerir.
Concédeme la salud del cuerpo,
con el buen humor necesario
para mantenerla.
Dame, Señor, un alma santa
que sepa aprovechar
lo que es bueno y puro,
para que no se asuste ante el pecado,
sino que encuentre el modo
de poner las cosas de nuevo en orden.
Concédeme un alma que no conozca
el aburrimiento, las murmuraciones,
los suspiros y los lamentos
y no permitas que sufra excesivamente
por ese ser tan dominante
que se llama: YO.
Dame, Señor, el sentido del humor.
Concédeme la gracia
de comprender las bromas,
para que conozca en la vida
un poco de alegría
y pueda comunicársela a los demás.
Así sea.


Santo Tomás Moro

ORACIÓN PARA APRENDER A AMAR

Oración para aprender a amar.

Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien;
Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día,
también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.


(Teresa de Calcuta)

PADRE NUESTRO

PADRE NUESTRO

Que estás en la tierra, Padre nuestro,
que te siento en la púa del pino,
en el torso azul del obrero,
en la niña que borda curvada
la espalda, mezclando el hilo en el dedo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
en el surco,
en el huerto,
en la mina,
en el puerto,
en el cine,
en el vino,
en la casa del médico.

Padre nuestro que estás en la tierra,
donde tienes tu gloria y tu infierno
y tu limbo; que estás en los cafés
donde los pudientes beben su refresco.

Padre nuestro que estás en la escuela de gratis,
y en el verdulero,
y en el que pasa hambre
y en el poeta, ¡nunca en el usurero!

Padre nuestro que estás en la tierra,
en un banco del Prado leyendo.
Eres ese viejo que da migas de pan a los pájaros del paseo.

Padre nuestro que estás en la tierra,
en la cigarra, en el beso,
en la espiga, en el pecho
de todos los que son buenos.

Padre que habitas en cualquier sitio,
Dios que penetras en cualquier hueco,
Tú que quitas la angustia, que estás en la tierra,
Padre nuestro que sí que te vemos
los que luego te hemos de ver,
donde sea, o ahí en el cielo.

Gloria Fuertes

DANOS, SEÑOR, TU PAZ

Danos, Señor, tu paz

Danos, Señor, aquella Paz extraña
que brota en plena lucha
como una flor de fuego;
que rompe en plena noche
como un canto escondido;
que llega en plena muerte
como el beso esperado.

Danos la Paz de los que andan siempre,
desnudos de ventajas,
vestidos por el viento
de una esperanza núbil.

Aquella Paz del pobre
que ya ha vencido el miedo.
Aquella Paz del libre
que se aferra a la vida.
La Paz que se comparte
en igualdad fraterna
como el agua y el Pan Eucarístico.

Pere Casaldàliga

NUESTRAS ESPERANZAS

Nuestras esperanzas

Allá lejos, por encima del sol,
he puesto mis esperanzas
y mis proyectos.
Puede que nunca los alcance,
Pero lo voy a intentar.
De lo que sí
nadie podrá privarme
será de creer
en la belleza de las cosas,
de creer en los hombres
y de seguir buscando
el camino.

(Colección «Los más bellos mensajes»)

ANDO POR MI CAMINO

ANDO POR MI CAMINO

Ando por mi camino, pasajero,
y a veces creo que voy sin compañía,
hasta que siento el paso que me guía,
al compás de mi andar, de otro viajero.

No lo veo, pero está. Si voy ligero,
él apresura el paso; se diría
que quiere ir a mi lado todo el día,
invisible y seguro el compañero.

Al llegar a terreno solitario,
él me presta valor para que siga,
y, si descanso, junto a mí se reposa.

Y, cuando hay que subir monte (Calvario
lo llama él), siento en su mano amiga,
que me ayuda, una llaga dolorosa.


Lope de Vega