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viernes, 8 de mayo de 2009

"A CADA EDAD SU RESPONSABILIDAD "

"A cada edad, su responsabilidad"


SUBTITULO: Hijos comprometidos pero libres de escoger.


Autor: José Miguel Gaona

Psiquiatra. Master en psicología.


Entradilla:


Esta palabra marca la diferencia entre quienes se consideran artífices de sus propias vidas y quienes creen estar sujetos al destino y a la arbitrariedad de los demás. Dependiendo de la educación que les brindemos, nuestros hijos van a pertenecer a uno u otro grupo.





Texto:

Quique es un chico que acaba de terminar el colegio. Se encuentra bien preparado para enfrentarse a la vida de adulto y es la envidia de muchos padres: responsable e independiente, solidario con su familia. No hace falta imponerle horas de llegada ni, prácticamente prohibirle nada. Quique es dueño de sí mismo. Pero, ¿cómo fue su infancia para que llegase a ser un chico diez?.

Hijos responsables y dueños de sus vidas:

Hacerse responsable, significa tener la capacidad para tomar decisiones de manera eficaz, enfrentarse a los obstáculos con ánimo resolutivo y ponerse al mando de un proyecto vital. Nuestros hijos podrán aprenderla desde su más tierna infancia, siempre que puedan contar, claro está, con nuestra ayuda. El hijo responsable sabe lo que necesita para sí, lo que la convivencia demanda de él y los modos de compaginar sus deseos con los del grupo en que vive. El hijo irresponsable incumple sus tareas y aprovecha cualquier razón externa para justificar esos incumpli-mientos. Generalmente, a medida que pasan los años, el primero ve crecer la lista de sus éxitos y siente como aumenta su autoestima. El segundo, se encuentra atrapado en una espiral de fracasos y pérdidas de la que le resulta muy difícil salir.

Más responsabilidad y menos culpabilidad.

Conviene aclarar la diferencia que existe entre dos conceptos colindantes: Responsabilidad y culpabilidad. La primera proporciona al niño una imagen positiva de sí mismo, de su efectividad y de su capacidad para aceptar los desafíos propios de su edad. Curiosamente, el sentimiento de culpa, negativo y deprimente, aparece con más frecuencia en aquellos otros niños que no han ido desarrollando una autoexigencia constructiva. Cuando las primeras pautas no son externas, claras y constantes, los menores se vuelven auto-críticos, inseguros, tienden a culpabilizarse y viven sus obligaciones crecientes con un temor paralizante. Cuando no existe ninguna pauta, el hijo se las tiene que ver con los fracasos personales y académicos a los que, inevitablemente, conduce la falta de regulación.

Comprendemos la importancia de este aspecto pero a menudo nos preguntamos cómo y cuándo debemos inculcar a nuestros hijos el sentido de la obligación personal. En primer lugar, debemos tener en cuenta que cada edad tiene sus propias limitaciones y que, si – por exceso o por defecto- no tenemos en cuenta esta realidad, estaremos generando otros problemas distintos a los que intentábamos evitar. Para tener una visión clara de esta cuestión, trazaremos una línea divisoria entre niños y adolescentes.



Responsabilidad durante la infancia:

La impulsividad y la agitación eran propias de Quique cuando era menor de tres años. En este periodo, somos nosotros, los padres, quienes debemos asumir nuestra responsabilidad, declinar según qué invitaciones o salir del lugar en el que molesten a los demás, en lugar de enfadarnos con ellos o de castigarlos por ser como inevitablemente son. Lo único que podemos ofrecerles por el momento, son ejemplos silenciosos para que ellos aprendan cómo. Nada de castigos, sermones ni mordazas. Extremando las exigencias en estas edades, sólo conseguiremos que lloren o se angustien. Les haremos sentir confusos y tristes si esperamos que nuestros niños sean “los más adultos” de la reunión o pretendiendo que asuman tareas o comportamientos para las que no están capacitados. Debemos asegurarnos de ofrecerles tareas a su alcance. Es probable que pueda llevar la bolsa del pan camino de la tahona. Felicitarle y agradecerle esa “inestimable” ayuda, no estará de más. Cuando haya hecho esto varias veces, quizá podamos dejar que traiga la bolsa con el pan dentro. Esa habrá de ser siempre su “misión”. Algún día tropezará y el pan terminará en el suelo. Seguro. Si no le das importancia al accidente y valoras su compromiso con la tarea, le tomará gusto a eso de ayudar: “¡Pero que bien!¡Siempre llevas tú la bolsa!¡ La bolsa es responsabilidad de Quique!”. Le enseñaremos los pasos uno a uno y paso a paso. Tareas asequibles y permanentes. Por seguir con nuestro ejemplo. Si hoy le dejas y mañana, por las prisas o la lluvia, se la quitas, no va a comprender que el cargo está por encima de las circunstancias. Si se aburre –cosa muy probable- lo mejor será destituirle: “¿¡Ah no!? Bueno, entonces dejas de ser el Super-Encargado de la bolsa”. A esta edad, poco más podemos hacer. Alentar su deseo de participar y procurar que le resulte divertido. Poco a poco le haremos notar que, conforme crece, su responsabilidad aumenta. Quizá ya es lo bastante alto como para llegar al ganchito de la pared. Ahora tendrá que colgar la bolsa cuando llegamos a casa. Podremos ayudarnos utilizando palabras semejante para nosotros mismos. Así irá comprendiendo que todos en casa tienen una labor asignada de la que no se sustraen: “!Eh, tengo que recoger la mesa, que soy el Super-Encargado!”. E incluso reclamar orgullosos nuestro cargo: “¡Mamá, no!¡ Que yo soy el responsable de la mesa!”.

Con el paso del tiempo llegan los deberes escolares. Se trata de ejercicios aparentemente sencillos para nosotros pero que requieren de todo su esfuerzo. Valorar su puntualidad, su deseo de realizar las tareas del mejor modo posible y no sólo el resultado, hará que estas primeras responsabilidades escolares, no resulten antipáticas. Podemos ayudarles, acompañarles durante toda la tarea, pero, en ningún caso, hacer por ellos el trabajo. Si tiene dificultades concretas, podrá pedir ayuda. Lo primero que le preguntaremos es qué solución se le ha ocurrido a él. Para que no se acostumbre a delegar problemas antes de pensar. Evitaremos que se convierta en un niño “comodón”.

Aquellas pequeñas responsabilidades caseras habrán ido en aumento. Si Quique promete recoger sus juguetes justo antes de cenar, tendrá que hacerlo él y en el momento fijado. De lo contrario, le explicaremos que si vamos a cenar -por ejemplo, es porque todos los demás hemos cumplido con nuestras obligaciones (uno puso la mesa, el otro cocinó…). Él tenía que poner las servilletas, pero como todavía no ha recogido sus juguetes, los demás no podemos cenar. Esto tiene que ver con un sentido de la responsabilidad comunitaria o interpersonal. Podríamos ponerlas nosotros y empezar a cenar, pero vamos a esperar a que, finalmente, recoja aquellos juguetes. Debe aprender que, de su falta de responsabilidad pueden resultar perjuicios para terceros (terceros como el perrito que se empeñó en tener y al que ahora nadie da de comer). Cuando cumpla bien con sus tareas escolares o familiares bastará un reconocimiento verbal de aprobación. Celebrar cada vez y con regalos el cumplimiento de sus responsabilidades, debilitará su sentido del compromiso y de la satisfacción con el mero deber cumplido. Si un día no recibe el huevo de chocolate, al siguiente se replanteará lo de poner las servilletas. Acaso, de tarde en tarde y sin previo aviso, podremos compensarle de algún modo por su buena respuesta general y por ir haciéndose cargo de sus cosas (llevar su ropa sucia al cesto, acordarse de lavarse los dientes sin que nadie tenga que decírselo…). Podemos proponerles listas de actividades, alternativas de compra, película para su fiesta de cumpleaños… y dejar que ellos opten por alguna. La toma de ciertas decisiones es una responsabilidad en sí misma. No habiendo tenido esta oportunidad temprana, algunos niños crecen sin saber lo que quieren, son más influenciables y se muestran inseguros cuando, más adelante, tienen que tomar la iniciativa. Todo esto les convierte en miembros más bien pasivos de su grupo de amigos. Escucharemos delegaciones del tipo “Es que los demás…” cada vez que hayan descuidado sus obligaciones.

Cuando Quique se encontraba entre los seis y ocho años, comenzó a independizarse de sus padres y a tener noción de lo bueno y de lo malo, del futuro y de su lugar en el mundo que conocen (escuela, familia extensa…). Su necesidad de ser aceptados por los amigos y de adaptarse al medio social, nos brindará nuevos instrumentos. El esfuerzo académico de hoy puede asociarse a los placeres del verano. Si desean pasarlo bien, tendrán que estudiar mucho ahora. La creencia en los Reyes Magos sigue siendo útil. Tres figuras agradables pero ajenas a la familia van a tener en cuenta su comportamiento, dando paso a la exigencia social –lo que el mundo esperará de ellos- en una versión que pueden digerir. Menos preocupados por sí mismos y más atentos a los intereses de los demás, los niños de estas edades irán estando en condiciones de comprender mejor aquellos efectos que la falta de responsabilidad tiene sobre los demás. Es el momento de animarle a resolver por sí mismos los conflictos con otros niños (“Pues si quieres que deje de estar enfadado, tendrás que disculparte”) y a estar pendiente de su propia organización (“Piensa cómo vas a meter la natación en tu horario”).

Entre los nueve y los once años, resultan especialmente importantes la consolidación de sus amistades y el desarrollo de la independencia. Quique comenzó a comprender que existen espacios concretos de libertad y espacios muy claros de responsabilidad que no deben ceder terreno por la presión de los demás niños. El grado en que nos mostremos involucrados en sus estudios y actividades va a demostrarles que se trata de temas importantes, que no bajamos la guardia y que ellos tampoco deben hacerlo. La dependencia emocional disminuye y el reconocimiento de los maestros deja de proporcionarles tanta satisfacción. Ahora son sus compañeros quienes deciden si “mola” o no “mola”. Animándoles a pasar más tiempo con los niños que se esmeran y a seleccionar sus amistades entre la gente formal, confiable y de palabra, puede representar la diferencia entre un desarrollo exitoso y la aparición de ciertos problema de conducta. Seguirán desempeñando ciertas tareas domésticas y tendrán que empezar a valorar el dinero. Si les entregamos una pequeña paga semanal (los padres de sus amigos podrán servirnos de referencia), aprenderán que las cosas que disfrutan no salen de un pozo sin fondo.

Al final de todo este periodo, un niño que ha desarrollado sentido de la responsabilidad, muestra algunos rasgos concretos: Es capaz de elegir entre alternativas y de tomar decisiones, no culpa de todo a los demás, puede enfrentarse a sus tareas y asuntos por sí mismo, por iniciativa propia y sin sentir angustia, es capaz de asumir las consecuencias de sus actos, cumple con la palabra dada…



Responsabilidad durante la adolescencia:

Durante este periodo, nos encontramos con un problema insólito. El adolescente, generalmente desea conservar sus derechos de niño y disfrutar de los del adulto.

Si durante el periodo anterior, la responsabilidad no fue sólidamente interiorizada, el adolescente tiende a vivir sus obligaciones como venidas desde el exterior; como una imposición con la que los mayores pretenden dominarle. Si se trataba de un niño que antes tan sólo obedecía, ahora buscará su auto-afirmación a través de la insurrección.

Para que nuestras indicaciones sean mejor recibidas por el adolescente, deberemos dar pocas normas, expresarlas con claridad y respetar las decisiones que ellos toman. Ambos progenitores deberán mostrarse de acuerdo en lo referente a estas reglas de comportamiento, vivir de acuerdo con los valores que subyacen a las normas dadas y ser capaces de mantener sus decisiones, conservando sin complejos su autoridad y manteniendo los castigos. Estos deberán ser proporcionados.

Entre los doce y los catorce años, Quique se encontraba más centrado en el descubrimiento de sí mismo. Aún se encuentra inseguro, por lo que pese a su necesidad de independencia, sigue necesitando el apoyo de los padres. Y aunque se quejen de sus horarios y restricciones, este será el momento de mantenerse firmes, seguros y unidos frente a sus reivindicaciones permanentes. El sentido de la responsabilidad, los valores y los límites que sean capaces de interiorizar ahora, serán su pasaporte hacia la un final de adolescencia feliz, constructivo, excitante y sano.

Al final de la adolescencia, el hijo deberá haber desarrollado una auto-exigencia que le permita ser independiente. Y esa exigencia propia deberá incluir muchos más aspectos. Ya no bastará con hacer sus deberes y recoger sus cosas. Un ser humano que camina hacia la adultez, debe ser responsable de su currículo, pero también de sus impulsos, de su carácter, de la construcción de su propio entorno social y de la selección de sus propios valores y prioridades; ser capaz de posponer el placer en pro de objetivos a medio y largo plazo.

Ha llegado el momento en el que Quique parece ser consciente de sus necesidades emocionales y materiales amén de haber desarrollado estrategias independientes para la satisfacción de esas necesidades. Si bien, aún le queda un largo camino para recorrer: una vida entera.



CUADRO 1



PAUTAS GENERALES

Saber lo que esperas de tu hijo antes de dar instrucciones.

Siendo claro y firme en la exposición de sus obligaciones.

Explicando al niño los motivos por los que se le exigen determinadas cosas.

Ampliando paulatinamente sus responsabilidades y sus libertades.

No subestimando la capacidad de tus hijos para asumir responsabilidades.

No sobreestimando la capacidad de tus hijos para asumir responsabilidades.

Valorando, fomentando, mostrando respeto por sus decisiones.

Enseñándoles a solucionar sus problemas en lugar de solucionárselos.

Mostrando interés y atención acerca de los campos de responsabilidad asumidas.

LA AUTOESTIMA

La autoestima





SUBTITULO: Nuestros hijos, ese otro “yo”.




Entradilla:



La autoestima parece ser un concepto un tanto intangible sin embargo se asienta sobre lo esencial de nuestra personalidad. La principal fuente de este motor de nuestro ser reside, inicialmente, en nuestros padres. La autoestima es el recurso del que nacen nuestros éxitos y provee de confianza en nosotros mismos.



Texto:



Fiona era una atractiva adolescente, hija de unos amigos con los que me encontré después de varios años de ausencia. Todo en ella resultaba llamativo: ingeniosa e inteligente parecía reunir un sinfín de cualidades. Entre ellas se podía apreciar un especial don para comunicar con los demás y hacer sentir la calidez de su personalidad. Transmitía seguridad en sí misma hasta el punto de que éste podría resultar su punto más merecedor de elogios. Pero, ¿cuál era el secreto de este encantador ser? Todo comenzó a aclararse cuando en el horizonte aparecieron sus padres. Ninguno era especialmente apuesto pero, sin embargo, cierta aura atractiva parecía rodearles. Los tres se abrazaron como señal de bienvenida y en sus miradas se adivinaba el tesoro que Fiona albergaba en su interior: era un ser querido y apreciado. Pero también se daba otra circunstancia excepcional que pudiera pasar desapercibida para el ojo no entrenado: era ella la que, además, se sentía no sólo querida por sus padres sino también apreciada por sí misma. Fiona era rica en autoestima.



¿Qué es la autoestima?




Es posible que autoestima y autoconcepto nos parezcan sinónimos. Sin embargo es primordial realizar una clara distinción entre ambas ideas. El autoconcepto es una configuración organizada de percepciones acerca de nosotros mismos, una apreciación de nuestras características y habilidades como la honradez, perseverancia y fidelidad. La autoestima se refiere al valor que le damos a este autoconcepto. En definitiva, el autoconcepto es como un pequeño cofre donde se albergan todos nuestros “tesoros” (valores) y la autoestima es el aprecio que le tenemos al mismo. Ambas ideas están ligadas la una a la otra por vasos comunicantes siendo inseparables en nuestra personalidad.



¿Dónde nace la autoestima?




Inicialmente nace de la estima que irradiamos a nuestros hijos. Tan sólo si los hijos se sienten queridos por sus padres ellos, a su vez, podrán quererse a sí mismos. El amor que les tenemos es la base fundamental para construir una buena autoestima. En definitiva, si su percepción es la de no haber sido apreciados correctamente difícilmente podrán sentirse seguros de sus valores: “si ni mis padres pudieron apreciarme como me voy a quererme yo a mí mismo”.



¿Para que sirve la autoestima?




Partiendo de la base que la autoestima es el concepto que tenemos de nuestra valía determinará, lógicamente, los éxitos, fracasos y la satisfacción personal con uno mismo. Es el verdadero motor de nuestra psicología. La autoestima es a la mente lo que el corazón al sistema circulatorio. Su funcionamiento debe ser incondicional en relación a nuestra personalidad. Los niños se encontrarán más motivados a aprender por su fuerte sensación de ser competentes, de sentirse seguros con lo que son. Esta percepción les aportará la idea de ser capaces de afrontar todos los problemas de la vida y que, además podrán ser felices.



¿Cuándo nace la autoestima?




La autoestima se aprende, fluctúa y la podemos mejorar. Es a partir de los cinco o seis años cuando empezamos a formarnos un concepto de cómo nos ven nuestros padres, maestros, compañeros y las experiencias que vamos adquiriendo. Lo cierto es que cuanto más pequeño sea el niño tanto mayor la importancia que concede a las personas que lo rodean. Para él son infalibles, y tal como le juzguen así se creerá que es.



Premios, castigos y autoestima.



Una educación en la que haya primado el castigo y las llamadas de atención ante los errores de nuestro hijo sólo habrá subrayado lo negativo, acentuando una baja autoestima, mientras que una educación que haya potenciado sus valores le hará sentir mucho más seguros en la edad adulta.

Hay actitudes muy positivas pero también existen las contrarias que afectan negativamente a la personalidad. Debemos evitar actitudes que humillen, burlen o desprecien al niño.



Felicidad y autoestima.



La sensación del derecho a ser felices provendrá de la impresión de merecernos las cosas positivas que nos acontecen. Si nuestros hijos creen no merecerlas, de una manera inconsciente sabotearán las oportunidades que se vayan presentando. Todos hemos presenciado como muchos adultos arruinan sus propias vidas sin que haya nadie que lo provoque de manera directa. La percepción de tener un “valor” le hará más o menos impermeable a los errores, los fallos, las frustraciones y a la crítica externa.



Un buen desarrollo vital.



Los niños y adolescentes con buena autoestima deben considerar la idea de enfrentarse a diversos desafíos que les pongan a prueba. Sin embargo, aquellos con baja autoestima buscarán objetivos fáciles y conocidos. Los primeros, por el contrario, perseguirán objetivos difíciles y desconocidos, cuyo cumplimiento servirá para reforzar su propia autoestima. El reconocimiento de los padres de dichos esfuerzos, aunque no hayan alcanzado sus objetivos totalmente, acentuará el valor de su acción y favorecerá un próximo desafío.



El concepto de autoestima se desarrolla gradualmente durante toda la vida, pues se comienza a adquirir en la infancia y pasa por diversas etapas de progresiva complejidad. Esta actitud, de tipo positivo por parte de los padres, debe darse desde los primeros momentos de la infancia. Por ejemplo, cuando nuestro hijo aprende a caminar y se cae, debemos aplaudirle diciendo que no importa, que se levante y que no sucedió nada. Cada etapa aporta impresiones, sentimientos e incluso complicados razonamientos sobre la construcción de nuestra personalidad. El resultado que proyectamos sobre nuestros hijos es un sentimiento generalizado de valía o, por el contrario, de incapacidad para enfrentar los problemas.



La vida en familia.



En muchas ocasiones nos preguntamos, como padres, acerca de “como” reaccionar ante los fallos y fracasos de nuestros hijos. La respuesta es contundente: si el niño crece y desarrolla una buena autoestima, es porque el padre o la madre le homenajean o le reconocen sus logros. Hay que ser generoso con los piropos y evitar la tacañería en los halagos; felicitar con frecuencia y no sólo cuando es un bebé o niño pequeño. En otras ocasiones nos cuesta hacerlo porque es más fácil ver los errores que los aciertos.



Los niños cuentan con sus padres como base para su seguridad psicológica, pero esta seguridad está basada en lo que es y no en lo que hace. Si fomentamos, de manera casi exclusiva, que nuestro hijo es querido más bien por lo que hace que por lo que es, estaremos generando una exigencia que no podrá ser satisfecha en otras edades de la vida por lo que se desarrollará en un discurrir vital basado en la desilusión y en continuo sentimiento de sentirse herido. Siempre tendrá la sensación de ser aceptado por los demás sólo por sus logros y no por sí mismo y por sus valores interiores.



El colegio y la autoestima.




La primera ventana hacia la socialización ocurre durante la escolarización. En esta etapa podemos apreciar como los niveles de autoestima son los responsables de muchos éxitos y fracasos escolares, ya que el contacto con la escuela hace al niño más objetivo en la imagen que se forma de sí mismo. En la familia, la valoración era genérica, global, emotiva. En el colegio se la valora estableciendo un punto de referencia con los demás compañeros.

El niño nota la diferencia de estos dos tipos de valoración, razón por la cual empieza a desinteresarse por los elogios que recibe en la familia, para interesarse por los juicios de valor procedentes de sus maestros y compañeros. Es más, también la familia empieza a valorarle por sus logros escolares.

Durante los años escolares los niveles de autoestima se ven enriquecidos, aún más, por la adquisición de habilidades y de competencia, especialmente en:



1- El propio desempeño escolar.

2- En las relaciones de amistad.

3- Deportes y actividades de tipo artístico.





Si bien es cierto que durante estos primeros años de formación de la autoestima ésta se ve afectada de forma determinante por los éxitos y los fracasos en estas tres áreas anteriormente mencionados no es menos importante señalar que la capacidad de leer adecuadamente está muy ligada con la autoestima.

La escuela es para el niño sinónimo de “lectura”. Esta capacidad es el punto de apoyo para el resto de su aprendizaje. Es el eje de su vida y posee un efecto multiplicador, para bien o para mal, en su autoestima. Para acentuar este hecho, conviene recordar que la lectura es, en muchas ocasiones, un acto “público”: se le hace leer delante de sus compañeros. No hay escapatoria ni disimulo posible.



La autoestima en la adolescencia.



La “singularidad”, el “sentirse único” es propio de este período en que el niño se transforma en adulto. Ya no quiere compartir tantas cosas con sus hermanos y menos aún heredar la ropa del mayor. Desea sentir que no hay nadie que puede hacerle sombra y menos aún sus padres quienes deben transmitirle que es ese ser único e irrepetible que ellos siempre han deseado tener.

La segunda característica se basa en la sensación de “poder”. Consisten en otorgarles a nuestros hijos la disponibilidad de medios y oportunidades para modificar las circunstancias de su vida de manera significativa. Poner a su disposición herramientas para que administren su libertad: horarios, dinero, vehículo, etc. El adolescente con buena autoestima comenzará a ser independiente y se mostrará orgulloso de sus éxitos. En esta franja de edad asumirá sus responsabilidades y tolerará adecuadamente la frustración.





Los hijos de nuestros hijos.



En el momento en que nuestro hijo crezca con una buena autoestima, transmitirá ese mismo valor a sus hijos. Por el contrario, si no tiene una buena autoestima lo trasmitirá, como si de una enfermedad hereditaria se tratase, la humillación o el maltrato a personas más desvalidas o vulnerables. Es una cadena de abuso y poder, ya que el desprecio y la vergüenza vivida en la infancia son, frecuentemente, la fuente de los problemas que afectan en la vida adulta y los causantes de la baja autoestima.



¿Qué hacer para mejorar la autoestima de nuestros hijos?



1- En primer lugar damos por supuesto la total aceptación de la personalidad del niño por parte de sus padres. Nuestro hijo “es como es”. No fantaseemos con “otro”. Demostremos nuestro cariño de una forma sincera.

2- Evitar ambigüedades acerca de su comportamiento. Instrucciones claras y definidas.

3- Respetemos la individualidad de nuestro hijo. Transmitir nuestro cariño a través del lenguaje verbal y nuestros propios gestos.

4- Fomentar actitudes positivas y evitar las negativas.

5- Reforcemos lo positivo de la otra persona. Demos a nuestros hijos la oportunidad de expresar sus cualidades.

6- Escuchémosles de manera cálida y activa sin distracciones e incondicionalmente. Demostremos que no solo escuchamos sino que comprendemos lo que dice.

7- Informémosle acerca de lo positivo que percibimos de él; es decir, “retroalimentemos”. Contestemos y hagamos comentarios sobre lo que nos relata.

8- Evitemos elogios ambivalentes. Por ejemplo: “estás casi al nivel que tu hermano”.

9- Fomentemos un espacio de autonomía y libertad. Hacerle sentir que, progresivamente, es propietario de tiempo y entorno.

10- Estimulemos su responsabilidad: “Me fío de cómo lo haces. Si te equivocas, te ayudaré a superarlo”.

11- Evitemos las “hipergeneralizaciones”: “Todo lo haces mal, eres muy torpe, muy llorón, etc.”. Recordar siempre que nuestra intención es la de cambiar un comportamiento incorrecto y no el de provocar daño a la autoestima.

12- Avivemos la autoestima de los estudiantes, evitemos las reprimendas en clase, el trato humillante, minimicemos el estrés en la escuela.







CUADRO 1



Características de niños con buena autoestima.



* hacen amigos fácilmente.
* Muestran entusiasmo con las nuevas actividades.
* Son cooperativos y siguen las reglas si son justas.
* Pueden jugar solos o con otros niños.
* Les gusta ser creativos y desarrollan sus propias ideas.
* Demuestran estar contentos, llenos de energía y se comunican con otros sin mayor esfuerzo.



CUADRO 2





Características de los adolescentes con buena autoestima.



* Comienzan a ser independientes
* Mostrarán con orgullo sus éxitos.
* Sentirá que es capaz de influir sobre otros.
* Asumirá sus responsabilidades.
* Afrontará nuevos retos con entusiasmo.
* No ocultará sus emociones y sentimientos.
* Tolerará bien la frustración.







Para saber más:



1- “El Síndrome de Eva”. José Miguel Gaona. Editorial “La esfera de los libros”. 224 pág. 15 €

2- “Los seis pilares de la autoestima”. Nathaniel Branden. Editorial Paidos.362 pág. 21,5 €

3- “Como desarrollar la autoestima de tu hijo”. Silvana Clark. Editorial: Oniro. 176 pág. 9,5 €

ESQUIZOFRENIA

El Misterio de la Esquizofrenia Parte 1



El Misterio de la Esquizofrenia Parte 2


El Misterio de la Esquizofrenia Parte 3

DEPRESIÓN

Trastornos del estado de ánimo: DEPRESIÓN

La depresión (del latín depressus, que significa "abatido", "derribado") es un estado de abatimiento e infelicidad, que puede ser transitorio o permanente. Muchos pacientes suelen asociarlo tan solo con la tristeza pero esto es tan solo un síntoma de una enfermedad: el "Síndrome depresivo" (un "Síndrome" se compone de un conjunto de síntomas).

Cómo entender y tratar la depresión con Terapia Cognitiva Post-Racionalista


El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el organismo, al ánimo, y la manera de pensar. Afecta a todas sus esferas vitales: como piensa, vive o duerme. también negativamente a la esfera sexual. Dada la disminución de habilidades para desempeñarse en un mundo tan demandante es bastante frecuente que la autoestima sufra de manera importante. No es un estado del que uno pueda librasre por voluntad propia aunque si se puede luchar contra el con ayuda profesional.



Los síntomas, sin tratamiento, pueden durar meses o incluso años. Sin embargo, muchos pacientes mejoran con un tratamiento adecuado.

El paciente describe su estado, como apático, sin fuerzas para vivir o realizar sus actividades habituales, desganado y, en ocasiones, con pocas ganas de vivir.

Es importante aclarar la diferencia entre un estado depresivo con un estado de tristeza derivado de algún acontecimiento puntual: muerte de un familiar, pérdida del trabajo, traslado de domicilio, etc. Sin embargo si el estado depresivo derivado de estos acontecimientos se mantiene durante muchos meses (periodo de duelo) también habrá que buscar ayuda profesional.

Su origen puede ser diversos o, incluso, superponerse varias causas en su origen: genética (padres, abuelos, tíos, etc.) así como el estrés mantenido tan común en nuestra sociedad.

¿Cómo se trata una depresión?

En primer lugar hay que atender a su origen. Dependiendo del mismo y del entorno ambiental se elabora una estrategia. En ocasiones se utilizan fármacos. Sin embargo, el apoyo psicoterapéutico y el cambio de estrategias a la hora de enfrentarse a los desafíos cotidianos suele ser imprescindible.

La confidencialidad está totalmente garantizada en todas las etapas del tratamiento.

Las causas de la depresion

sábado, 28 de marzo de 2009

LA DEPRESIÓN





DEPRESIÓN TRASTORNO BIPOLAR

¿Qué es la depresión?

El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta al organismo, al estado de ánimo y a la manera de pensar, de concebir la realidad. Afecta al ciclo normal de sueño-vigilia y alimentación. Se altera la visión de cómo uno se valora a sí mismo (autoestima), y la forma en que uno piensa.

Es importante aclarar que un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza, que puede ser considerado como una reacción normal ante un acontecimiento negativo (pérdida de un ser querido, divorcio, etc). Sin embargo, si dicho estado se prolonga en el tiempo o sus síntomas se agravan, impidiendo el desarrollo adecuado de la vida cotidiana, puede llegar a convertirse en un trastorno depresivo, de ahí la importancia de que la persona reciba un tratamiento adecuado.

Síntomas y diagnóstico

Estos son los síntomas principales del trastorno depresivo:

La persona pierde el interés en casi todas las actividades usuales, y en las que antes le ocasionaban placer.

Prefiere estar triste, desesperanzada, desanimada. A menudo recurre a expresiones como: "me siento dentro de un hoyo", "creo que toqué fondo".

Hay trastornos del apetito, generalmente por disminución del mismo, junto con una pérdida significativa del peso. Otras personas muestran un aumento del apetito o de la ingestión de alimentos -aunque no haya apetito- y también del peso.

Son comunes los trastornos del sueño: dificultades para quedarse dormido, sueño interrumpido, demasiado sueño (hipersomnia).

El aspecto psicomotor sufre alteraciones: la persona puede sufrir episodios de agitación, incapacidad para permanecer tranquila, estallidos de queja o de gritos.
En el otro extremo se da lo que se denomina “lentificación psicomotora”, que se traduce en un hablar muy pausado y en movimientos corporales lentos.

La persona experimenta una fatiga constante, hasta la tarea más pequeña puede parecer una tarea difícil o imposible de lograr.

A esto se agrega un sentimiento de minusvalía. El individuo cree que todo lo ha hecho mal; y recuerda sus errores, magnificándolos. Se reprocha, incluso, detalles mínimos, y busca en el ambiente cualquier signo que refuerce la idea de que él no vale nada.

Hay sentimientos de culpa, igualmente exagerados, sobre situaciones presentes o pasadas.

Es frecuente que la persona tenga dificultades para concentrarse, y que le cueste tomar decisiones o recordar las cosas pasadas.

Se presentan pensamientos constantes acerca de la muerte, que incluso llevan a elaborar ideas suicidas. Aunque puede sentir miedo de morir; no obstante estar convencido de que él y los demás estarían mejor si falleciera.

También se presentan síntomas como: llanto frecuente, sentimientos de angustia, irritabilidad, mal genio, preocupación excesiva por la propia salud física, ataques de pánico y fobias

Causas de la depresión

La depresión puede ser de tipo reactivo, ante un suceso externo que ocasiona tristeza o endógena, en cuyo caso la persona se deprime sin existir una causa externa.

Una tercera postura es la que considera que en una depresión pueden estar implicados ambos factores, tanto endógenos como exógenos, en distintas proporciones en los distintos pacientes.

Las causas de depresión son el resultado de la acción de varios factores: Factores, químicos, hormonales, genéticos y psicosociales, es decir, el entorno en el que crecemos o vivimos.


A. Factores químicos

Las causas básicas de la depresión están asociadas a anormalidades en la liberación de ciertos neurotransmisores importantes. Los neurotransmisores son los mensajeros químicos del cerebro y, en caso de depresión, se ven alterados los siguientes:

Serotonina (Íntimamente relacionada con la emoción y el estado de ánimo)

Acetilcolina (Responsable de muchas de la estimulaciones musculares, y participa en la programación del sueño).

Catecolaminas: Dopamina, (Interviene en el deseo y en la sensación de placer), Noradrenalina (puesta en “alerta máxima” de nuestro sistema nervioso), y Adrenalina (La sustancia de la “acción” por antonomasia).

Estos mensajeros químicos se alteran por diversas causas como: anomalías estructurales cerebrales leves, trastornos del sueño o herencia genética. Por ejemplo, los investigadores han identificado un defecto en un gen llamado SERT, que regula la serotonina, la que ha sido asociada a la depresión.


B. Factores Hormonales

En la depresión se encuentran alteraciones en el funcionamiento de las glándulas hipotálamo e hipófisis (que se encuentran en el cerebro) y las glándulas suprarrenales, que se encuentran sobre los riñones.

Estas tres glándulas funcionan sincronizadas entre sí, de modo que la hormona segregada por el hipotálamo estimula a la hipófisis a que produzca otra hormona que a su vez estimula a las glándulas suprarrenales a producir cortisol.

Normalmente, la cantidad de hormona segregada frena a la glándula que la ha producido de modo que se produce un mecanismo llamado de retroalimentación. Si esta respuesta de retroalimentación no funciona con normalidad, se origina la depresión. Por ejemplo, en la depresión mayor se pueden observar niveles elevados de cortisol.

Las anomalías de la función de la glándula tiroides también se han relacionado con los trastornos del estado de ánimo, ya que el hipotiroidismo a veces da la cara como un síndrome depresivo. Como en el caso anterior existiría en ciertos casos de depresión una mala regulación de la secreción hormonal de estas glándulas.

En las hormonas femeninas, los estrógenos y la progesterona, jueguen un papel en la depresión. Los niveles anormales de determinadas hormonas del estrés y del crecimiento también pueden desempeñar un papel fundamental en el desencadenamiento de la depresión.


C. Factores genéticos

La predisposición genética a la depresión no implica que se padezca, sino que existe una disposición hacia ella.
Algunos tipos de depresión tienden a afectar miembros de la misma familia, lo cual sugeriría que se puede heredar una predisposición biológica. Esto parece darse en el caso del trastorno bipolar.

Sin embargo, no todos los que tienen la predisposición genética para el trastorno bipolar lo padecen. Al parecer, hay otros factores adicionales que contribuyen a que se desencadene la enfermedad: posiblemente tensiones en la vida, problemas de familia, trabajo o estudio.

En algunas familias la depresión severa se presenta generación tras generación. Sin embargo, la depresión severa también puede afectar a personas que no tienen una historia familiar de depresión.

Sea hereditario o no, lo cierto es que el trastorno depresivo severo está a menudo asociado con cambios en las estructuras o funciones cerebrales: Disminución del metabolismo del área prefrontal izquierda del cerebro, situación que se normaliza tras los diferentes tratamientos.


D. Factores Psicosociales

La depresión puede ser la consecuencia o respuesta a determinadas situaciones traumáticas como la pérdida de un ser querido, enfermedad, divorcio o ante situaciones de fuerte estrés.

Obviamente, en la gestación de la depresión también influyen ciertos patrones de comportamiento como la inseguridad en el carácter, la baja autoestima y la ansiedad.

Los trastornos de inseguridad o de ansiedad, suelen originarse en la infancia, bien por un conflicto puntual o por un ambiente familiar en el que el sujeto ha sido privado de afecto, ha sido sobreprotegido o ha tenido que vivir circunstancias traumáticas.


E. Otras Causas:


Causas Médicas

Los trastornos médicos generales más depresógenos son el fracaso renal avanzado, el posinfarto de miocardio, el cáncer y el SIDA.Los enfermos de las cuatro primeras clases mencionadas son afectados por la depresión en una proporción entre el 20 y el 50 por ciento. La mayor parte de los trastornos orgánicos cerebrales se acompañan de depresión con alta frecuencia. Así ocurre con la enfermedad de Parkinson, los traumatismos craneoencefálicos y un largo etcétera.


Adicciones

Es rara la existencia de una droga que no determine un estado depresivo con cierta frecuencia. El alcohol y las drogas son las sustancias responsables de la mayor parte de las depresiones adictivas.

Tipos de depresión


La Depresión Severa (Trastorno Depresivo Mayor) se manifiesta por una combinación de síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer, etc. Es decir, es un tipo de depresión incapacitante que altera la vida del paciente.

La Distimia; También conocida como depresión crónica, afecta a un porcentaje pequeño de la población (entre un 3 y un 6%) y se caracteriza por la presentación de la mayoría de los síntomas que aparecen en la depresión mayor, aunque dichos síntomas suelen ser menos intensos en este caso y se prolongan más en el tiempo (como mínimo dos años). Los pacientes aquejados de distimia pueden llevar una vida normal pero se sienten permanentemente deprimidos, tienen dificultad para disfrutar la vida y no muestran cambios aparentes en la conducta o comportamiento diario, aunque tienen menos energía, una negatividad general, y un sentido de insatisfacción y desesperanza.

Depresión Doble. Esta es una complicación de la distimia. Los síntomas empeoran con el paso del tiempo y los pacientes sufren un episodio de trastorno depresivo mayor escondido tras la depresión crónica. En este caso, la depresión es denominada depresión doble.

El Trastorno Bipolar o enfermedad maniaco-depresiva es una alteración de los mecanismos que regulan el estado de ánimo. Quienes la sufren pasan alternativamente de la euforia o "manía" a la depresión, llegando a necesitar, en ocasiones, la hospitalización. Los cambios de estado de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, pero más a menudo son graduales. Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer de uno, de varios o de todos los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está en la fase maníaca, la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente y tener una gran cantidad de energía. Este trastono, no es tan frecuente como los anteriores y si la manía se deja sin tratar puede empeorar y convertirse en un estado psicótico (el paciente pierde temporalmente la razón).

El trastorno bipolar suele iniciarse en la vida adulta y, aunque es menos común, también puede comenzar en la adolescencia y raras veces en la niñez. El trastorno bipolar puede afectar a cualquier persona sin embargo, el factor hereditario desempeña un papel importante, de modo que si uno o ambos progenitores padecen un desorden bipolar, existe mayor probabilidad de que los hijos desarrollen el mismo desorden.

Depresión Atípica.- Las personas con depresión atípica generalmente comen y duermen con exceso, tienen un sentido general de pesadez, y un sentimiento muy fuerte de rechazo.

Trastorno Afectivo Estacional: el trastorno afectivo estacional (SAD) se caracteriza por episodios anuales de depresión en otoño o invierno, que remiten en primavera y verano. En estas épocas pueden ser sustituidos por fases maníacas. Otros síntomas incluyen fatiga, tendencia a comer exceso (particularmente hidratos de carbono), a dormir invierno. Es importante destacar que los cambios estacionales suelen a todas las personas y que no por ello se debe confundir con una depresión estacional.

Trastorno Disfórico Premenstrual. El síndrome de depresión severa, irritabilidad, y tensión que precede a la menstruación se conoce como trastorno disfórico premenstrual (PDD o PMDD) (también llamado trastorno disfórico luteínico tardío). Este trastorno suele afectar a un porcentaje mínimo de las mujeres (entre un 3 y un 8%) y su diagnóstico depende de la presencia de cinco síntomas típicos de la depresión severa, que aparecen durante la mayoría de ciclos menstruales, y que empeoran aproximadamente una semana antes del período menstrual y desaparecen después.

Diagnóstico

Una buena evaluación diagnóstica debe incluir una historia médica completa. ¿Cuándo comenzaron los síntomas, cuánto han durado, cuál es su intensidad? Si el paciente los ha tenido antes, el médico debe averiguar si los síntomas fueron tratados y qué tratamiento se dio.

El médico también debe preguntar acerca del uso de alcohol y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además, la entrevista debe incluir preguntas sobre otros miembros de la familia. ¿Algún pariente ha tenido depresión y si fue tratado, qué tratamientos recibió y qué tratamientos fueron efectivos?

Por último, una evaluación diagnóstica debe incluir un examen del estado mental para determinar si los patrones de habla, pensamiento o memoria se han afectado, como pasa algunas veces en el caso de enfermedad depresiva o maníaco-depresiva

A continuación se describen los patrones que el médico determina para diagnosticar los trastornos depresivos:

Depresión mayor. Aparecen al menos cuatro de los siguientes síntomas y durante más de dos semanas: alteración del apetito, del sueño, de la actividad psicomotora, del funcionamiento cognitivo, de la energía física, pérdida de la sensación de placer, sentimientos de culpa e ideación suicida.

Son frecuentes los antecedentes personales de episodios depresivos similares (50%) o de otras características, así como de ansiedad o angustia. Igualmente es frecuente encontrar antecedentes familiares de depresiones mayores, trastornos bipolares o alcoholismo; y antecedentes biográficos de ambientes familiares caóticos o pérdida de algún familiar en edades tempranas.

Trastorno bipolar, fase depresiva. En la evolución previa de la enfermedad han existido uno o varios episodios de características maníacas. En sus antecedentes familiares aparecen con muy alta frecuencia trastornos bipolares o unipolares.

Trastorno distímico. Coincide aproximadamente con los diagnósticos clásicos de neurosis o personalidad depresiva. Los síntomas son menos intensos pero más crónicos y responden peor a los medicamentos. En sus antecedentes destacan síntomas neuróticos desde la infancia, así como conflictos permanentes en las de relaciones interpersonales. También pueden existir ambientes familiares conflictivos.

Trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo. Surge desencadenado por un estrés claramente identificable que ha tenido lugar en las últimas semanas. La reacción desaparece bien por desaparecer el suceso desencadenante o por alcanzar el paciente un nuevo nivel adaptativo en su funcionamiento.

Tratamiento

Tratamiento

El tratamiento de la depresión ha de ser abordado por profesionales de la salud, psiquiatras o psicólogos, y los métodos son diversos, según los casos.

Si estamos ante un episodio agudo de depresión o ante un período de progresivo deterioro, estará indicada la hospitalización.

Aunque el tratamiento con medicación es siempre recomendado para aliviar el sufrimiento, es necesaria la psicoterapia para ayudar al paciente a solucionar sus conflictos y expresar sus problemas.

El primer paso para recibir un tratamiento adecuado consiste en un examen médico, ya que, como hemos visto, algunas enfermedades o ciertos medicamentos pueden producir los mismos síntomas que la depresión. El médico debe descartar esas posibilidades por medio de un examen físico, entrevista del paciente y análisis de laboratorio. Si las causas físicas son descartadas, el médico debe realizar una evaluación psicológica o dirigir al paciente a un psiquiatra o psicólogo.

La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación. Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias que se pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos.

La psicoterapia sin medicación es efectiva en algunas personas con formas más leves de depresión y los antidepresivos suelen recetarse en casos de depresión moderada o severa.

La mayoría de los pacientes obtienen un resultado óptimo con un tratamiento combinado de medicamentos para obtener un alivio relativamente rápido de los síntomas y psicoterapia para aprender a enfrentar mejor los problemas de la vida, incluyendo la depresión. El psiquiatra puede recetar medicamentos y recomendar la terapia psicológica idónea para cada sujeto, dependiendo del diagnóstico del paciente y de la seriedad de los síntomas.

Tratamiento Farmacológico

Hay varios tipos de medicamentos antidepresivos utilizados para tratar estos trastornos .Estos incluyen los "inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina"(ISRS) que son medicamentos nuevos, los tricíclicos y los "inhibidores de la monoaminoxidasa" (IMAO). Los ISRS y otros medicamentos aún más nuevos que afectan los neurotransmisores como la dopamina o la noradrenalina, generalmente tienen menos efectos secundarios que los tricíclicos.

Algunas veces el médico prueba una variedad de antidepresivos antes de encontrarse el medicamento o combinación de medicamentos más efectiva. Generalmente la dosis se debe ir aumentando hasta que la medicación es efectiva. Por lo general, el efecto terapéutico completo de los medicamentos antidepresivos no se observa inmediatamente.

Es posible que el paciente se sienta tentado a dejar de tomar el medicamento prematuramente. Él puede sentirse mejor y pensar que ya no lo necesita. O puede pensar que el medicamento no le está ayudando en absoluto. Es importante seguir tomando el medicamento hasta que éste tenga oportunidad de actuar en el organismo.

Una vez que el paciente se sienta mejor, es importante continuar el medicamento por 4 a 9 meses para prevenir una recaída de la depresión. Algunos medicamentos deben dejar de tomarse gradualmente (es decir reduciendo la dosis poco a poco) para dar tiempo a que el organismo se adapte y para prevenir síntomas de abstinencia, los que se producen cuando algunos medicamentos se descontinúan abruptamente. En los casos de trastorno bipolar y depresión severa crónica o recurrente, es posible que el paciente tenga que tomar el medicamento por un tiempo indefinido.

Al contrario de lo que algunas personas creen, los medicamentos antidepresivos no crean hábito. Sin embargo, como sucede con cualquier tipo de medicamento recetado por periodos prolongados, los antidepresivos deben ser supervisados cuidadosamente por el médico para determinar si se están dando en una dosis correcta. El médico debe verificar la dosificación y la efectividad del tratamiento en forma periódica.

Hay un pequeño grupo de personas que no responden a los antidepresivos usados más comúnmente (tricíclicos, ISRS y otros antidepresivos nuevos) y para las cuales los IMAO son el mejor tratamiento. Las personas que están tomando esta clase de antidepresivos deben evitar ciertos alimentos que contienen niveles elevados de la sustancia llamada tiramina (la que normalmente se encuentra en quesos fermentados, vinos y encurtidos o alimentos en conserva de vinagre). Cuando el paciente toma un IMAO, estos alimentos deben ser estrictamente evitados, al igual que algunos medicamentos como los descongestionantes que se toman para los resfríos y algunas alergias. La interacción de la tiramina con los IMAO puede ocasionar una crisis hipertensiva (subida brusca y extrema de la presión arterial) que puede llevar a la ruptura de una arteria en el cerebro, es decir un accidente cerebro-vascular.

El médico debe proporcionar al paciente una lista completa de los alimentos prohibidos. El paciente debe llevar la lista consigo en todo momento. Las otras clases de antidepresivos (tricíclicos, ISRS y otros antidepresivos nuevos) no requieren restricciones alimenticias.

Nunca se deben combinar medicamentos de ningún tipo--recetados, sin receta o prestados--sin consultar al médico. Cualquier otro profesional de la salud que pueda recetarle un medicamento (por ejemplo el dentista u otro especialista) tiene que saber qué medicamentos está tomando el paciente. Aunque algunos medicamentos son inocuos cuando se toman solos, si se toman en combinación con otros pueden ocasionar efectos secundarios peligrosos. Algunas substancias, como el alcohol y las drogas de adicción, pueden reducir la efectividad de los antidepresivos y por lo tanto se deben evitar.

Los sedantes o medicamentos ansiolíticos, que se dan para la ansiedad, no son antidepresivos. A veces son recetados junto con los antidepresivos, sin embargo, por si solos no son efectivos para tratar la depresión. Los estimulantes, como las anfetaminas, no son efectivos para tratar la depresión. Ocasionalmente se utilizan bajo estricta supervisión médica en personas que padecen al mismo tiempo de una enfermedad física y de depresión.

Las preguntas sobre los antidepresivos recetados y problemas que puedan estar relacionados con el medicamento, deben tratarse con el médico.

Terapias Psicológicas

Existen tres grandes tratamientos psicológicos de eficacia comprobada, estos tratamientos son la terapia conductual, la terapia cognitiva o terapia cognitiva-conductual y la psicoterapia interpersonal.

La Terapia Conductual tiene como objetivo promover cambios ambientales que posibiliten un aumento en la recepción de estímulos positivos e incide en mejorar las habilidades personales del paciente para poder encontrar más estímulos positivos.

La Terapia Cognitiva pretende enseñar al paciente a reconocer las distorsiones con las que percibe su vida. Se entrena al paciente para que identifique y modifique sus pensamientos erróneos, así como la conducta que le ha llevado al estado depresivo.

La Psicoterapia Interpersonal trata la depresión como una enfermedad asociada a una problemas en las relaciones personales por lo que se incide en la mejoría de dichas relaciones.

Autoayuda

¿Cómo uno puede ayudarse a si mismo cuando está deprimido?

Los trastornos depresivos hacen que uno se sienta exhausto, inútil, desesperanzado y desamparado. Esas maneras negativas de pensar y sentirse hacen que las personas quieran darse por vencidas. Es importante ser consciente de que las maneras negativas de ver las cosas son parte de la depresión. Estas son distorsiones que, por lo general, no se basan en circunstancias reales. Los pensamientos negativos desaparecen cuando el tratamiento empieza a hacer efecto. Mientras tanto:


* Fíjese metas realistas, tomando en cuenta la depresión, y no trate de asumir una cantidad excesiva de responsabilidades.

* Divida las metas en partes pequeñas, establezca prioridades y haga lo que pueda cuando pueda.

* Trate de estar acompañado y de confiar en alguna persona; siempre es mejor que estar solo y no hablar con nadie.

* Tome parte en actividades que le ayuden a sentirse mejor.

* Haga ejercicio liviano, vaya al cine, vaya a un juego deportivo, o participe en actividades recreativas, religiosas, sociales o de otro tipo. Todo eso puede ayudar.

* No espere que su estado de ánimo mejore de inmediato, sino gradualmente. Sentirse mejor toma tiempo.

* Es aconsejable que posponga las decisiones importantes hasta que la depresión mejore. Antes de hacer cambios importantes, como cambiar de trabajo, casarse o divorciarse, consulte con personas que lo conozcan bien y tengan una visión más objetiva de su situación.

* La gente rara vez sale de una depresión de un día para el otro. Pero se puede sentir un poco mejor cada día.

* Recuerde, patrones positivos de pensamiento eventualmente van a reemplazar los pensamientos negativos que son parte de la depresión. Los patrones negativos van a desaparecer tan pronto su depresión responda al tratamiento. Recuerde, tan pronto su depresión responda al tratamiento, los pensamientos negativos van a ser reemplazadas por pensamientos positivos.

* Deje que sus familiares y amigos le ayuden.

Familiares

¿Cómo pueden los familiares y amigos ayudar a la persona deprimida?

Lo más importante que alguien puede hacer por la persona deprimida es ayudarle a que reciba el diagnóstico y tratamiento adecuados. Esto tal vez implique que tenga que aconsejar al paciente para que no deje el tratamiento antes de que los síntomas puedan empezar a aliviarse (varias semanas). Tal vez implique ayudarle a obtener un tratamiento diferente, si no se observa ninguna mejoría con el primer tratamiento. En ocasiones puede requerir que el familiar o amigo haga una cita y acompañe a la persona deprimida al médico.

A veces es necesario asegurarse que la persona deprimida esté tomando el medicamento. A la persona deprimida se le debe recordar que obedezca las órdenes médicas con respecto a beber bebidas alcohólicas mientras está medicado.

Otra cosa muy importante es dar apoyo emocional. Esto implica comprensión, paciencia, afecto y estímulo. Busque la forma de conversar con la persona deprimida y escucharla con atención. No minimice los sentimientos que el paciente expresa pero señale la realidad y ofrezca esperanza. No ignore comentarios o alusiones al suicidio. Informe al terapeuta si la persona deprimida hace comentarios sobre la muerte o el suicidio.

Invite a la persona deprimida a caminar, pasear, ir al cine y a otras actividades. Persista con delicadeza si su invitación es rechazada. Fomente la participación del paciente en actividades que antes le daban placer, como pasatiempos, deportes, actividades religiosas o culturales, pero no fuerce a la persona deprimida a hacer demasiadas cosas demasiado pronto. La persona deprimida necesita diversión y compañía, pero demasiadas exigencias pueden aumentar su sentimientos de fracaso.

No acuse a la persona deprimida de simular enfermedad o ser perezoso, ni espere que salga de esa situación de un día para el otro. Con tratamiento, la mayoría de las personas mejora. Tenga eso presente y continúe repitiéndole a la persona deprimida que con tiempo y ayuda va a sentirse mejor.

ESQUIZOFRENIA ENFERMEDAD MENTAL







La esquizofrenia es un trastorno fundamental de la personalidad, una distorsión del pensamiento. Los que la padecen tienen frecuentemente el sentimiento de estar controlados por fuerzas extrañas. Poseen ideas delirantes que pueden ser extravagantes, con alteración de la percepción, afecto anormal sin relación con la situación y autismo entendido como aislamiento.

El deterioro de la función mental en estos enfermos ha alcanzado un grado tal que interfiere marcadamente con su capacidad para afrontar algunas de las demandas ordinarias de la vida o mantener un adecuado contacto con la realidad. El psicótico no vive en este mundo (disociación entre la realidad y su mundo), ya que existe una negación de la realidad de forma inconsciente. No es consciente de su enfermedad.

La actividad cognitiva del esquizofrénico no es normal, hay incoherencias, desconexiones y existe una gran repercusión en el lenguaje, pues no piensa ni razona de forma normal.

El comienzo de la enfermedad puede ser agudo, es decir, puede comenzar de un momento para otro con una crisis delirante, un estado maníaco, un cuadro depresivo con contenidos psicóticos o un estado confuso onírico. También puede surgir de manera insidiosa o progresiva.

La edad de inicio promedio es en los hombres entre los 15 y los 25 años, y en las mujeres entre los 25 y los 35 años. No obstante puede aparecer antes o después, aunque es poco frecuente que surja antes de los 10 años o después de los 50 años.

La prevalencia de esta enfermedad se sitúa entre el 0'3% y el 3'7% dependiendo de la zona del mundo donde estemos. Se ha observado una cierta prevalencia hereditaria, si uno de los padres padece esquizofrenia el hijo tiene un 12% de posibilidades de desarrollar dicho trastorno y si ambos son esquizofrénicos el niño tiene un 39% de probabilidades. Un niño con padres sanos tiene un 1% de posibilidades de padecer este trastorno, mientras que un niño con un hermano con este desorden tiene un 8% de probabilidades. Por tanto las causas de la esquizofrenia son tanto bioquímicas como ambientales.

La esquizofrenia se puede presentar principalmente asociada a los Trastornos Relacionados Sustancias. Del 30 al 40 % de los esquizofrénicos presenta problemas de abuso de alcohol; el 15-25 % problemas con el cannabis; del 5 al 10 % abusa o depende de la cocaína. También se incluye el abuso de nicotina, muy frecuente en estos pacientes. Las drogas y el alcohol permiten reducir los niveles de ansiedad y la depresión provocados por la esquizofrenia.


Criterios diagnónticos

No existe un cuadro clínico único, sino que hay múltiples síntomas característicos; síntomas emocionales, cognitivos, de personalidad y de actividad motora.

La sintomatología debe estar presentes durante al menos 1 mes y persistir durante al menos 6 meses.

Síntomas positivos: Exceso o distorsión de las funciones normales como:

* Alucinaciones: percepciones que no existen que pueden ser auditivas, visuales, táctiles, olfativas o gustativas (las 2 primeras son las más comunes).
* Ideas delirantes: alteraciones del pensamiento, ideas falsas e irreductibles al razonamiento argumental.
* Lenguaje desorganizado e incoherente (suelen ser ideas de persecución, de grandeza, religiosos, de celos e hipocondríacos).
* Comportamiento gravemente desorganizado (agitación, incapacidad de organizarse y de mantener la higiene personal) o catatónico (con una disminución de la actividad psíquica y motora hasta llegar a una falta total de atención y rigidez).

Síntomas negativos: Parecen reflejar una disminución o pérdida de las funciones normales. Los síntomas negativos comprenden restricciones:

* Embotamiento afectivo: no reacción ante estímulos emocionales.
* Pobreza del habla (alogia).
* Abulia o apatía: falta de voluntad, incapacidad para persistir o para iniciar una actividad.
* Anhedonia: incapacidad para disfrutar de los placeres.

Los síntomas negativos alteran la capacidad de funcionar en la vida diaria de los pacientes, son personas que se acaban aislando y perdiendo a los amigos.

El curso de la enfermedad se caracteriza por fases de agudización y fases de remisión de los síntomas, aunque algunos enfermos presentan un curso estable. A medida que pasa el tiempo, los síntomas negativos se acentúan más, mientras que los positivos van remitiendo.

También se produce una despersonalización donde los fenómenos psíquicos como la percepción, la memoria o los sentimientos aparecen como extraños a uno mismo: síndrome del espejo.

Otra característica es la desrealización o sensación de extrañeza frente al mundo externo, que por su proximidad y cotidaniedad debería resultar reconocido. El entorno aparece como nebuloso, irreal, extraño e insólito.

Fisiológicamente se puede observar un aumento del tamaño de los ventrículos cerebrales en los enfermos esquizofrénicos. Hay también un exceso de la actividad de los neurotransmisores dopaminérgicos.

La esquizofrenia afecta a las personas en el área social y laboral. Suelen tener problemas en las relaciones interpersonales, en el trabajo e incluso presentan dificultades en el cuidado de sí mismos.

Existen ciertas drogas que pueden inducir a la psicosis en personas con una especial vulnerabilidad a padecer esquizofrenia: anfetaminas (la más común), cannabis, alucinógenos (LSD), cocaína y alcohol.

Para su diagnóstico requiere de una exploración clínica y neurológica completa.


Subtipos tradicionales

ESQUIZOFRENIA PARANOIDE

* Preocupación por una o más ideas delirantes de grandeza o persecución.
* Alucinaciones auditivas frecuentes.
* No hay lenguaje desorganizado, ni comportamiento catatónico o desorganizado, ni afectividad aplanada o inapropiada.
* También pueden presentar ansiedad, ira, tendencia a discutir y violencia.

ESQUIZOFRENIA DESORGANIZADA

* Lenguaje y comportamiento desorganizado.
* Afectividad aplanada o inapropiada.
* Puede presentar ideas delirantes que giran alrededor de un tema incoherente.
* Suele ser de inicio temprano.

ESQUIZOFRENIA CATATÓNICA

* Marcada alteración psicomotora que puede incluir inmovilidad motora o actividad motora excesiva.
* Negativismo extremo, o mutismo.
* Peculiaridades del movimiento voluntario con posturas extrañas, movimientos estereotipados, muecas.
* Copia lo que dice o hace otra persona.

ESQUIZOFRENIA SIMPLE

* Es un tipo de esquizofrenia sin alucinaciones ni delirios, pero el enfermo pierde sus capacidades, no da a basto.

ESQUIZOFRENIA HEBEFRÉNICA

* Tiene un comienzo temprano (entre 12-13 años), en principio parece retraso mental.
* Sufre alteración de la conducta.
* Afectividad aplanada.
* Delirios.

ESTADOS RESIDUALES O DE DEFECTO

* Predominan los síntomas negativos, ocurre cuando se cronifican las alteraciones anteriores.

Pronóstico

Del 20 al 30% de los pacientes logran llevar una vida relativamente normal. El otro 20-30% experimenta síntomas moderados. Y el 40-60% restante lleva una vida perturbada por el trastorno.

Factores de buen pronóstico:

* Edad tardía de comienzo.
* Comienzo agudo de la enfermedad.
* Existencia de factores precipitantes: drogas.
* Ausencia de embotamiento afectivo.
* Factores precipitantes de la enfermedad claramente identificables.
* Si la persona presentaba buena adaptación social, sexual y laboral antes de la aparición de la enfermedad.
* Ambiente social y familiar favorable.
* Buen cumplimiento del tratamiento.
* Antecedentes familiares de trastornos de humor.
* Confusión y síntomas atípicos.
* El subtipo de mejor pronóstico es la Esquizofrenia Paranoide.

Factores de mal pronóstico:
# Inicio en edad temprana.
# Comienzo progresivo o insidioso de la enfermedad.
# Prevalencia de síntomas negativos.
# Aislamiento social o pocos sistemas de apoyo social.
# Trastorno previo de la personalidad.
# Embotamiento afectivo.
# Historia familiar de esquizofrenia.
# Larga evolución antes del primer contacto médico.
# Abuso de drogas.
# Presencia de anomalías cerebrales claras (ventrículos dilatados).
# Cuando la enfermedad no remite en tres años y hay múltiples recaídas.
# La esquizofrenia de tipo Desorganizado es la de mayor gravedad.

Tratamiento

El tratamiento es farmacológico, los medicamentos antipsicóticos utilizados son los neurolépticos (Haloperidol, Largacil, Meleril, etc.) son muy efectivos en el tratamiento de la esquizofrenia pero poseen importantes efectos secundarios como temblores, rigidez, inquietud interna, sudor e incluso convulsiones. También produce efectos indeseables no neurológicos como ictericia (coloración amarillenta de la piel), fiebre alta, anemia aplásica, hipersensibilidad dérmica, hipotensión, incremento de peso y en casos extremos "síndrome neuroléptico maligno" que puede llevar a la muerte. Los neurolépticos aparecieron en los años cincuenta, actualmente existen nuevas formas de presentación que reducen estos efectos secundarios como la Clizamina o la Risperidona, gracias a este avance los pacientes no abandonan tan fácilmente el tratamiento, pues no sufren tantas molestias.

Frecuentemente se interna al paciente para estabilizar la medicación, evitar que se lastime o que dañe a otros, protegerlo de las ideas suicidas u homicidas, para proveerle cuidados básicos, alimento, higiene, reducir el nivel de estrés y ayudarlo a estructurar sus actividades diarias. La duración dependerá de la gravedad del padecimiento y de la disponibilidad de recursos para el tratamiento ambulatorio.

También se siguen terapias electroconvulsivas en pacientes catatónicos o que no pueden tomar medicación antipsicótica.

En un primer momento la psicoterapia individual es contraindicada, no así la terapia grupal o familiar que suelen ser muy beneficiosa. Las intervenciones psicosociales refuerzan la capacidad de la persona para enfrentarse al estrés o adaptarse a los efectos de la enfermedad.

La psicoterapia grupal es muy útil para el entrenamiento en habilidades sociales. Permiten la rehabilitación social y laboral del paciente, que aprende a relacionarse con los demás y a manejarse en la vida cotidiana después de contraída la enfermedad. Lo importante es que puedan tener un comportamiento adecuado dentro del hogar así como una mejor vida social.


Bibliografía:

Belloch, A., Sandín, B. (1996): Manual de psicopatología. McGraw-Hill Interamericana. España.

CIE 10, Trastornos mentales y del comportamiento. Descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico. (1992) Organización Mundial de la Salud. Madrid. Mediator.

DSM-IV, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. (1997). Barcelona. Masson.

Vila, J., Fernández, M. (1990): Activación y conducta. Madrid. Alhambra.

Vallejo-Nágera, J. A. (1997): Introducción a la psicopatología y psiquiatría. Madrid. Ed. Salvat.

www.psicoactiva.com/esquizof.htm

jueves, 26 de marzo de 2009

EXPERIENCIAS PSICÓTICAS ATENUADAS, "YA ESTÁN AQUÍ....."


Ilustración: Elena Águila

* Cerca del 11% de los adolescentes españoles tiene alucinaciones
* Sólo si hay aislamiento social u otras conductas indicarían una posible esquizofrenia

PATRICIA MATEY

MADRID.- "Oigo cosas que ninguna otra persona es capaz de oír". "Creo que las cosas que salen en la radio o en la televisión tienen un significado especial para mí". "Mis compañeros la tienen tomada conmigo". Estas son algunas de las premisas comprendidas en un nuevo test elaborado por la Universidad de Oviedo (UNIOVI) que ha valido para constatar que estas experiencias son algo muy común entre los adolescentes españoles sanos.

Son los llamados síntomas psicóticos atenuados, muy similares a los que sufren las personas con esquizofrenia, pero que no llegan a presentarse a nivel clínico. "Tener alucinaciones visuales o auditivas, pensamiento mágico o ideación paranoide es un fenómeno mucho más común de lo que la gente piensa. Entre un 5% y un 10% de la población adulta pasa por este tipo de experiencias, pero hemos constatado que en determinados casos pueden ser aún más frecuentes entre los adolescentes", confiesa Eduardo Fonseca, de la Facultad de Psicología de la UNIOVI y autor principal del mencionado cuestionario y del estudio que lo ha validado.

La nueva investigación, financiada por el Ministerio de Educación y Ciencia, el Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) y la Consejería de Educación del Principado de Asturias "ha servido, entre otras cosas, para constatar que las tasas de prevalencia en adolescentes españoles son similares a las documentadas en otros países como EEUU, Australia, Alemania u Holanda", agrega.

También para comprobar que "estos síntomas y signos psicológicos no se encuentran necesariamente relacionados con una alteración psicopatológica o un mayor riesgo posterior de desarrollar trastornos del espectro esquizofrénico", insiste el profesor de Oviedo.

Sí, en cambio, se debe ser cauto "si se produce en conjunción con otros síntomas, como el aislamiento social, la falta de contacto ocular o de higiene, el deterioro gradual de las actividades escolares o deportivas, la presencia de pensamientos, sentimientos y conductas extrañas, risas inadecuadas, estado de ánimo depresivo, cambios bruscos de humor y ansiedad porque advierten de la posible existencia de un trastorno psicológico. Los padres que observen este tipo de comportamientos deben llevar a a su hijo a los expertos adecuados. La detección precoz mejora considerablemente el pronóstico del paciente", documenta Fonseca.
Un proceso normal y pasajero

Publicada en la revista 'Papeles del Psicólogo', en la investigación se han realizado dos estudios. En el primero han participado 1.653 estudiantes de 41 institutos del Principado de Asturias. Todos ellos contestaron a los 10 ítems del 'Cuestionario Oviedo para la Evaluación de la Esquizotipia'. El segundo trabajo contó con 4.868 adolescentes que cursaban estudios en Institutos de Educación Secundaria y Ciclos de Formación.

En este último sólo se indagó sobre la existencia de alucinaciones auditivas ('Oigo cosas que ninguna otra persona puede oír') y visuales ('Veo cosas que nadie más parece ser capaz de verlas'). El el 11% de esta muestra reconoció 'oír cosas', mientras que un 11,9% informó de una experiencia de tipo visual. "De estos 4.686, aproximadamente un 5% reconoció tener ambos tipos de experiencias alucinatorias", se comenta en el trabajo.

A este tipo de síntomas se suma que "el 17% de los 1.653 alumnos entrevistados en el primer ensayo puntúan afirmativamente en las premisas que miden los síntomas de ideación paranoide y entre un 5% y un 10% refieren signos relacionados con el pensamiento mágico ('creo que la gente puede leer la mente de otras personas')", agrega el documento.

La razón de este tipo de síntomas sin presencia de enfermedad mental "obedece, entre otras muchas cosas, a los grandes cambios hormonales, cerebrales, de identidad, etcétera que sufren los menores al alcanzar la adolescencia. Este hecho no significa que sean síntomas patológicos. Es más, uno de los mensajes que con frecuencia se les da a los adolescentes enfermos en los talleres de psicoeducación es que las alucinaciones son algo común. Los chicos sanos deben normalizar estos signos que suelen ser transitorios. Sólo cuando producen miedo y angustia en el que las experimenta estamos ante un trastorno psicopatológico", resume el director de la investigación.

Su intención ahora, y la de su equipo, es continuar con la investigación para hacer un seguimiento de los adolescentes "y comprobar cuántos de los que han padecido estos síntomas psicóticos atenuados desarrollarán esquizofrenia u otro cuadro psicopatológico, con la finalidad de establecer programas de prevención y atención temprana", concluye Eduardo Fonseca.

lunes, 23 de marzo de 2009

LA MALA ATENCIÓN A LOS PACIENTES MENTALES AUMENTA EL NÚMERO DE BAJAS LABORALES

La mala atención a los pacientes mentales aumenta el número de bajas laborales

* La incorrecta atención de estos pacientes aumenta el número de bajas laborales
* Al menos el 50% de los trabajadores con depresión, no están diagnosticados, ni tratados

EUROPA PRESS

MADRID.- Los pacientes con problemas de salud mental muestran el mayor índice de días de baja perdidos en los últimos tres meses, y la mayor comorbilidad, frente a enfermedades tan impactantes como son las de tipo cardiaco, respiratorio, o digestivo. En cuanto al tipo de trastornos mentales que más afectan, los afectivos ocupan el primer lugar a la hora de valorar los días laborales perdidos y días de trabajo reducido, seguido de los trastornos de ansiedad, los de personalidad y los producidos por abuso de sustancias.

Ésta es una de las principales conclusiones que se extrae del estudio 'Diagnósticos y Prescripciones en Salud Mental, Atención Primaria e Incapacidad Laboral Temporal', financiado por la Secretaría de Estado de la Seguridad Social, dependiente del Ministerio de Trabajo. Un documento que tambén alerta de los costes económicos derivados de la mala atención a estos enfermos.

Según el trabajo, los pacientes de salud mental utilizan más recursos asistenciales en el sistema de salud, lo que genera un coste alrededor de un 72% más que el resto de los pacientes atendidos por médicos de Atención Primaria.

De acuerdo con el informe, del total de los costes generados por estos pacientes un 27% se refieren a costes fijos-semifijos, y casi un 73% a otros costes variables como es la derivación de especialista, pruebas complementarias y prescripción farmacéutica. Aunque es la prescripción farmacéutica la que mayor coste implica, superando el 60% de los costes variables.

De hecho, la prescripción de antidepresivos en la última década se ha triplicado, sin embargo "no ha venido acompañado de una reducción significativa del número de 'incapacidades laborales temporales' por psicopatología, ni de su duración", advierte el trabajo.

Por otra parte, señala que sólo un tercio de los tratamientos en salud mental en España cumplen criterios mínimos adecuados, es decir que el paciente tratado por un médico de Atención Primaria recibe farmacoterapia por un mínimo de dos meses, ha tenido un mínimo de cuatro visitas con especialista en salud mental, o de Medicina General o cualquier otro médico; o un mínimo de ocho sesiones de psicoterapia por un psicólogo o psiquiatra, con un tiempo mínimo de 30 minutos cada una.

Así, observan que menos del 40% de los ciudadanos que actualmente padecen depresión recibe el tratamiento adecuado, sin embargo se estima que los gastos totales provocados por esta enfermedad, cuantificados en el contexto de la Unión Europea, ascienden a 161 billones de euros.

Sin embargo, a juicio de los expertos, si estos pacientes recibieran atención sanitaria especializada y específica, que "no representa ni un tercio del coste real sanitario", podría reducirse el coste que generan y el número de pacientes.
Aumento de las bajas laborales

A su juicio, la atención a pacientes con problemas en psicopatología o salud mental es un problema global producido por, entre otras cuestiones, el déficit formativo entre los médicos de Atención Primaria para la detección, diagnóstico y abordaje de estas enfermedades, así como por su concepción sobre estas patologías y la falta de una correcta prescripción de fármacos.

Estas carencias tienen "claras" consecuencias ya que, además de sus efectos sobre la progresión de la enfermedad en el paciente, muestra que una deficiente atención por parte de los médicos de Atención Primaria de los pacientes con problemas de salud mental aumenta el número de bajas laborales y bajas por incapacidad.

Así, han observado que cuando se producen diagnósticos desacertados "existe un alto porcentaje de médicos que presentan un patrón de conducta prescriptora capaz de otorgar incapacidades temporales en pacientes para los que está contraindicado".

Asimismo, más del 50% de los médicos consultados cree que antes de derivar al paciente es recomendable comprobar como es su evolución facilitando la baja de forma simultánea. Así, confirman esta práctica más del 70% de los médicos de Murcia, Galicia, Cataluña y Castilla-La Mancha.

Sin embargo, para los expertos "de contar con asistencia profesional adecuada, esta estrategia de prescripción de incapacidades provisionales inciertas, se vería fuertemente afectada, mejorando la calidad de la atención y la seguridad de los diagnósticos e intervenciones".
Estrategia global

Los trastornos mentales ocupan el quinto lugar entre las causas con mayor incidencia dentro de las bajas laborales, lo que también implica que exista una repercusión "inevitable" en el desarrollo económico a nivel institucional, público y empresarial. Además, estos pacientes presentan mayor número de problemas de salud que los pacientes que acuden a consulta por problemas de salud general, lo que genera un mayor número de recursos sociales y económicos.

En los datos aportados en el estudio se refleja que al menos el 50% de los trabajadores con depresión, no están diagnosticados, ni tratados. Este infradiagnóstico de los trabajadores con depresión, podría estar generando una pérdida de entre 22 a 32 días de trabajo por cada afectado, así como un sobrecoste económico que podría ser superior a los 1.000 euros, frente al resto de trabajadores.

Ante esta situación, recuerda que estos datos deberían ser tenidos en cuenta por empresarios, Administración Pública, Atención Primaria, y las Unidades Asistenciales Especializadas, de modo que sean objeto de otro Programa Nacional de Sanidad o de Salud Laboral. Asimismo, señala que es necesaria una intervención en el propio lugar de trabajo y organización.

El informe ha sido realizado por el psicólogo clínico, jurídico y forense Santiago Mario Araña Suárez. Para su elaboración se ha realizado un análisis de la situación actual de estos pacientes dentro de la sanidad pública, teniendo en cuenta diferentes estudios internacionales, así como los datos de una encuesta realizada en siete comunidades autónomas a más de 900 médicos.

ENTREVISTA A CELSO ARANGO JEFE DE LA UNIDAD DE ADOLESCENTES DE PSIQUIATRÍA DEL HOSPITAL GREGORIO MARAÑÓN DE MADRID


¿Qué enfermedades mentales aparecen en la adolescencia? ¿Los hijos de padres con trastorno bipolar tienen más riesgo de sufrir esta patología? ¿Existen estrategias para prevenir la esquizofrenia? A éstas y otras preguntas ha respondido el jefe de la Unidad de Adolescentes de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y presidente científico del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM).

1. Buenas tardes, querria saber cuando empieza a ser preocupante la mentira en un adolescente, gracias.

Es importante no psiquiatrizar las conductas normales no patológicas en esta edad. La mentira sola no constituye un cuadro psiquiátrico.

2. buenos dias doctor, existen senales previas en un adolescente que va a tener esquizofrenia?. Esisten senales en la preadolescencia? Cuanto tiempo antes y como son, en caso de haberlas. Muchas gracias.

Sí existen síntomas prodrómicos. Muchas veces son inespecíficos como el insomnio, el aislamiento, o alteraciones del ánimo. Cuando se produce un cambio paulatino o brusco en distintos niveles de funcionamiento (familiar, académico o social) debe solicitarse una evaluación. Síntomas como el comportamiento extraño, la desconfianza, extrañeza ante el medio, delirios o alucinaciones aumentan el riesgo de que estemos ante síntomas prodrómicos de esquizofrenia

3. Buenas tardes: Me gustaría hacerle varias preguntas: 1.-¿Cuáles son las enfermedades que aparecen en la adolescencia?, 2.-¿Qués es el trastorno bipolar? y 3.-¿Qué es la esquizofrenia?. ¡Gracias, suerte y un saludo!

Aunque no se tiene presente en muchas ocasiones la mayor parte de los trastornos mentales tiene sus primeros síntomas en la adolescencia. La mayor parte de los trastornos de ansiedad, el 50% de los trastornos bipolares y el 30% de las esquizofrenias debutan por debajo de los 18 años. El problema principal es que no se diagnostican en muchas ocasiones hasta mucho más tarde.

4. existen estrategias para evitar la esquizofrenia

Conocemos algunos factores de riesgo para el desarrollo de la esquizofrenia. Algunos no prevenibles (por ejemplo la genética) y otros si prevenibles (consumo de cannabis, salud pre y perinatal, factores estresantes agudos, etcétera).

5. Mi hijo ha pasado la adolescencia, tiene 23 años, tiene un carácter inestable, ciertas fijaciones con sus primos y no tiene amigos de su edad. No me siento capaz de charlar con él por sus airadas respuestas. Tengo un hermano con esquizofrenia. Pregunto: ¿Mi hijo no estará comenzando a tener los síntomas de una enfermedad mental. Su carácter "raro" no será un síntoma más?. Gracias. A.J.F. Granada.

El riesgo de padecer esquizofrenia teniendo un tío con esquizofrenia es aproxidamente del 5% (riesgo pequeño, pero cinco veces mayor que el de la población general). Sean o no sean síntomas precoces de la enfermedad es probable que su hijo se beneficie de una evaluación con un especialista.

6. Buenos días doctor, mi pregunta es la siguiente: es una causa natural padecer TPE (transtorno de personalidad esquizoide) o es quizás debido a las circunstancias sufridas en la infancia. Esta patología ¿se puede transmitir de padres a hijos?; si fuese así, ¿cómo se detectaría?. Muchas gracias.

El trastorno de personalidad esquizoide tiene, al igual que la mayor parte de las enfermedades psiquiátricas, factores de riesgo genéticos. Desde la adolescencia son personas esquivas, aisladas, con dificultades de contacto social y que no comparten intereses comunes con personas de su edad. A diferencia del trastorno de personalidad evitativo no sufren por no relacionarse con los demás.

7. Tenemos una hija que ha sido diagnosticada de negativista desafiante y nos está dando muchos problemas. Tiene 13 años. Algún consejo o alguna medicación ayudaría?

El primer abordaje del trastorno negativista (u oposicionista) y desafiante no es el tratamiento farmacológico. La mayor parte de los casos responden a terapias familiares y psicoterapia cognitivo conductual.

8. Por qué niños diagnosticados como de Espectro Autista pueden pasar a Psicosis???Puede ser por haber recibido estimulantes ya que pensaron ciertos neurólogos que era Déficit de Atención y no se dieron cuenta que era en realidad un TEA. Gracias.

La estabilidad diagnóstica de los trastornos de espectro autista es elevada por lo que pocos casos acaban teniendo un diagnóstico de esquizofrenia o trastorno bipolar. La manía (estado de ánimo eufórico) es un efecto secundario raro, aunque existente, de los estimulantes. Cuando aparece suele ser temporal.

9. Tengo tres hermanos varones, dos con esquizofrenia y otro bipolar, mi abuelo materno tenia esquizofrenia, y tres primos hermanos afectados de la misma enfermedad ¿ Se ha descubierto el gen de esta enfermedad ? ¿Hay investigaciones en marcha y en que punto estan para evitarla? Quisiera aportar medios economicos para esta investigacion.

Los trastornos psicóticos tienen un claro componente genético. Desde hace años sabemos que la heredabilidad de enfermedades como la esquizofrenia o el trastorno bipolar es superior al 70%. Existen varios grupos a nivel nacional e internacional haciendo investigaciones genéticas en estas patologías. Se han descrito varios genes implicados en las mismas que han sido replicados por varios grupos de investigación. Para más información puede consultar las páginas web: www.cibersam.es o www.hggm.es/ua

10. Hola Dr. Arango, tengo 21 años y sufro anorexia nerviosa. Estoy decidida a ingresarme este verano en una clínica para curarme, porque no aguanto más, ja me da igual estar gorda, lo único que quiero es acabar mi carrera. Ahora estoy en quarto de derecho y por eso quiero esperar al verano para acabar el curso, y mi pregunta es si cree que en 3 meses estaré curada para poder empezar en septiembre el curso? Gracias por su respuesta. M.M

Las enfermedades mentales son en la mayor parte de sus aspectos a otras enfermedades médicas. Cuanto antes se inicie el tratamiento mejor es su pronóstico. Así como no nos planteamos tratarnos un apendicitis, fractura de tibia o diabetes dentro de unos meses, no deberíamos dilatar el tratamiento de una enfermedad tan grave como la anorexia.

11. Hace un año tuve una psicosis reactiva breve, ¿que posibilidades tienen mis hijos de 19 y 16 años de desarrollar alguna enfermedad mental?

Muy pocas. Aunque más que la población general, el porcentaje no supera el 5%. Es importante intentar reducir factores de riesgo como el consumo de cannabis.

12. Buenas tardes: Tengo un hijo con doce años que sufre enuresis. Su pediatra , después de unos análisis de orina, dice que no tiene nada físico. He probado con alarmas, con incentivos anotados en el calendario. Su pediatra me quiere recetar hormonas. Yo no quiero medicar al niño, ya que de pequeño sufrió un linfoma y ya lo hemos medicado muchísimo. ¿Qué solución me aconseja?

Doce años son muchos para seguir teniendo enuresis. Creo que es importante evaluar los riesgos y beneficios del tratamiento farmacológico. De continuar con enuresis puede producir un estrés psíquico que es importante tener en cuenta en la evaluación de ese riesgo. Fármacos, para casos refractarios, como antidepresivos tricíclicos a dosis bajas u hormona antidiurética, pueden ser eficaces con mínimos efectos secundarios.

13. Mi pregunta es: ¿Los trastornos alimentarios se heredan?

Los trastornos de conducta alimentaria son las patologías mentales con una más clara carga psicosocial y menor componente genético. Aunque existen casos descritos en países en desarrollo, el número de personas con anorexia o bulimia en países del tercer mundo es mínimo. La cultura del cuerpo y la imagen idílica a la que se ven presionadas las niñas y adolescentes en nuestros países tiene mucho más que ver con el riesgo de tener las enfermedades que la genética.

14. que diferencias existen entre la esquizofrenia y el trastornoesquizoafectivo tipo bipolar??

El trastorno esquizoafectivo existe una co-ocurrencia de síntomas afectivos a la vez que síntomas psicóticos (delirios o alucionaciones). El pronóstico de este trastorno es mejor y el tratamiento farmacológico parcialmente distinto.

15. Buenas tardes¡Soy etudiante,tengo 18 años y desde hace 3 meses estoy padeciendo un trastorno de despersonalizacion, empece en un primer momento a tratarme con lorazepam...el cual me controla los sintomas pero no me resuelve el trastorno.¿Por que me sucede esto ?¿a que se debe?Me han dicho que teng que pasar a tomar un antidepresivo tipo fluoxetina...¿se me curara?¿en cuanto tiempo? ¿se tratade un enfermedad crónica?¿Por que tan joven?Muchas gracias por su atencion

El trastorno de despersonalización no tiene por qué cronificarse. El mejor tratamiento se lo debe prescribir su psiquiatra, no es raro que aparezca en personas jóvenes de su edad. No siempre se necesita tratamiento farmacológico.

16. Que opiniòn le merece la Risperidona en el tatamiento para las personas bipolares?

La risperidona es uno más de los antipsicóticos con indicación para el tratamiento de personas con trastorno bipolar. Es importante que se valoren los efectos secundarios con los distintos tratamientos con el psiquiatra que haya prescrito el antipsicótico.

17. ¿Cuando los niños superdotados se hacen adolescentes, sufren un nivel mayor de patologias mentales?

Cuando no se abordan las necesidades especiales de los niños superdotados es frecuente que aparezcan síntomas como la ansiedad, la frustración o inadaptación. Son también frecuentes la depresión o los trastornos de conducta. Es necesario adecuar el medio educativo a las necesidades de estos niños.

18. Buenas tardes: Me gustaria saber si con un padre bipolar la convivencia hace que, en un niño, se acentuen más las rarezas de la enfermedad

Un padre con un trastorno bipolar puede ser un padre sin ningún problema mayor. Sobre este punto estamos haciendo investigaciones interesantes. Le invito a que visite el apartado de investigación de nuestra página web: www.hggm.es/ua

19. hola doctor, tengo un hermano que sufre esquizofrenia paranoide,tiene 35 años y ademas bebe mucho alcohol y toma cocaina, aveces le dan crisis y se vuelve incontrolable,mis padres son muy mayores ¿que podemos hacer?¿hay centros donde pueda estar interno?gracias por todo.

El consumo de tóxicos es uno de los factores de peor pronóstico es personas con esquizofrenia. El cumplimiento terapéutico suele ser muy bajo. Lamentablemente contamos en nuestro país con muy pocos dispositivos asistenciales para personas con enfermedad mental grave, tanto recursos intermedios (pisos protegidos, centros de rehabilitación psicosocial) como centros de media estancia. Estos recursos son aún menores para personas con patología dual. Le recomiendo que hable con la trabajadora social del centro donde esté recibiendo tratamiento su hermano.

20. Dentro de los estudios que se han realizado del TDA-H ¿se ha encontrado el gen que está influenciando la herencia en este trastorno? ¿hay algún protocolo en españa desde las unidades de salud mental infantil y neuropediatría para diagnosticar, evaluar e intervenir con los chicos que tienen este trastorno?

Las enfermedades complejas no están condicionadas por un único gen aunque se han descrito distintos genes que aumentan el riesgo de padecer un trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Existen guías clínicas para este trastorno en centros especializados en España.

21. Buenas Tardes, me gustaría conocer su opinión a cerca de la relación entre resiliencia (fortalecimiento ante la adversidad) no como factor protector que puede prevenir la aparición de enfermedades mentales, sino como capacidad para enfrentarse con exito a futuras crisis una vez diagnosticado un trastorno mental. Muchisimas Gracias desde Málaga.

Habitualmente estamos más centrados en factores de riesgo que en factores protectores, lo cual es un error. Al igual que existen personas que en las condiciones más adversas de tipo ambiental y genético no desarrollan trastornos mentales, existen personas que después de un único episodio no vuelven a tener síntomas a lo largo de su vida. El estudio de factores protectores en esta población tiene un prometedor futuro.

22. No es exactamente el tema de hoy, pero hago la pregunta por si procede una respuesta. Tengo una hija con esquizofrenia paranoide desde hace 23 años, siendo adolescente; después de diferentes ingresos y altas, ahora lleva 4 años ingresada en unidad de larga estancia con diversos episodios sicóticos y siendo muy consciente de su problemática, lo que la hace muy desgraciada. ¿Cabe alguna esperanza?

Conozco casos de personas que después de muchos años sufriendo síntomas psicóticos de forma crónica han experimentado una mejoría aceptable. Para casos con esquizofrenia que no responden a los distintos tratamientos antipsicóticos está indicada la clozapina. En algunos casos la mejoría con este fármaco es importante.

23. Qué puedo hacer si estoy casi segura de que mi hijo, de 29 años, sufre esquizofrenia? Se ha ido a vivir a un piso en el mismo pueblo donde vivimos su padre y yo y nos consta que no sube ninguna de las persianas de su casa, como siempre, estará todo el día conectado a Internet, y cuando sale los sábados por la noches con el grupo de amigos, no habla con nadie. No soporta a su hermano ni a sus primos. Qué debemos hacer?

En este país no se puede ingresar a una persona en contra de su voluntad a no ser que esté en riesgo su vida o la de los demás en cuyo caso hay que solicitar una autorización judicial para ingreso involuntario. A veces se puede convencer a los jóvenes para que soliciten ayuda a través de sus amigos para que no sea visto como una imposición de los padres.


Despedida

Siento no haber podido responder a todas las preguntas que han enviado. Les animo a que a través de su interés y de motivación podamos disminuir el estigma asociado a los trastornos mentales. No somos conscientes de que un 20% de los niños y adolescentes de este país sufren algún tipo de trastorno mental y que la falta de intervención temprana empeora el futuro de estos menores. Muchas gracias por todo y quedo a su disposición