lunes, 9 de marzo de 2009

COMBINAR ACEITE DE OLIVA Y HORTALIZAS DE HOJA VERDE POTENCIA LA ACCIÓN DE UN ANTICANCERÍGENO


El brócoli es una de las hortalizas de hoja verde

El maridaje entre el aceite de oliva virgen y hortalizas de color verde oscuro permite la absorción en un 90 por ciento del contenido en luteína de las verduras, un antioxidante de eficacia probada en la prevención de patologías neurodegenerativas y oncológicas. Así se desprende de un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Almería (UAL) y de la Unidad de Vitaminas del Hospital Puerta de Hierro, en Madrid, en el que se confirma su potencialidad como vector de las propiedades terapéuticas de esta sustancia, que aparece de forma natural en coles de Bruselas, guisantes, espinacas, lechuga o judías, ortigas, y en los pétalos de algunas plantas, como la caléndula.

Una técnica patentada por la institución académica a partir de un microalga bautizada como «Scenedesmus almerienses» permite además producir de manera «masiva» la luteína al extraer entre seis y diez gramos de luteína por kilogramo de biomasa. Al tiempo, en Puerta de Hierro trabajan sobre simulaciones en laboratorio y, a corto plazo,realizarán ensayos de biodisponibilidad en embutidos y dietas proteicas.

Según explicó uno de los científicos que han desarrollado el proyecto José María Fernández Sevilla, los ensayos «in vitro» realizados por los técnicos del hospital madrileño demostraron que mientras que la ingesta directa de las hortalizas sólo posibilitaba la metabolización de un 15 por ciento de antioxidante, con aceite de oliva la cifra se disparaba al 90 ciento.

El estudio, publicado en la revista «Food Chemistry», alude a la cuantía que se incorpora al torrente sanguíneo en la proporción de un gramo de luteína por litro de aceite de oliva. La matriz de grasa podría estar detrás, según Fernández-Sevilla, del nivel «tan alto» de absorción frente a otros vectores estudiados como la leche fermentada, lo que le infiere «un valor extraordinario como fuente natural de productos farmacológicos destinados a combatir la degeneración macular senil y otras patologías cardiovasculares humanas».

Por otra parte, estudios relacionados con el «Scenedesmus almerienses» han demostrado que este microalga puede ser un candidato a ser cultivado en espacios controlados al aire libre. Los resultados de este trabajo, publicado en «Applied Microbiology and Biotechnology», refrendarían esta teoría. En concreto, se trata de un microorganismo que necesita una temperatura óptima de crecimiento de 35 grados y capaz de soportar hasta los 48 grados, por lo que es tolerante a altas intensidades luminosas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario