sábado, 7 de marzo de 2009

UNA DE CADA TRES MUJERES PRESENTA SEÑALES DE ENVEJECIMIENTO POR LAS RADIACIONES SOLARES.


El uso diario de un fotoprotector previene las manchas en la piel. (Foto: El Mundo)
MANCHAS OSCURAS EN LA PIEL
Una de cada tres mujeres presenta señales de envejecimiento por las radiaciones solares

* Para evitar las manchas cutáneas del sol, es fundamental usar un fotoprotector a diario
* Deben ser filtros de amplio espectro que cubran tanto los UVA como los UVB

El uso diario de un fotoprotector previene las manchas en la piel. (Foto: El Mundo)


Tanto en verano como en invierno, las radiaciones solares aceleran la aparición de ciertos signos de envejecimiento, como las arrugas y las manchas o hiperpigmentaciones (léntigos, melasma y tez irregular). Una de cada tres mujeres, independientemente de su edad, presentan señales de este tipo. Para prevenirlas es importante aplicarse durante todos los días del año un fotoprotector adecuado.

Este tipo de hiperpigmentaciones cutáneas (conocidas como manchas de la piel) son uno de los principales motivos de consulta dermatológica. Y es que, las manchas aparecen a edades muy diversas, generalmente a partir de los 35 años y afectan al 90% de la población mayor de 65 años.

En las consultas de Dermatología, "esta es una preocupación más habitual entre las mujeres, ya que nosotros, por nuestra fisiología, estamos menos afectados", explica Manuel López, farmacéutico de los laboratorios Pierre Fabre.

Aunque la exposición más intensa se produce en verano, según los expertos, el resto del año también se reciben radiaciones solares, al contrario de lo que popularmente se piensa. Si a esto se añade que cada vez se toman más fármacos que pueden ocasionar fotosensibilidad (antiinflamatorios, psicofármacos, medicamentos para la hipertensión y las anginas de pecho...), es importante aplicarse un fotoprotector adecuado a diario en las zonas más expuestas (entre ellas, la cara).

"El problema es que la mayoría de la población lo usa sólo cuando va a la playa, no se lo aplica en todas las zonas del cuerpo y no siempre eligen un producto que cubra tanto de los rayos ultravioleta de tipo B (UVB) como de los de tipo A (UVA)", afirma Vicente García-Patos, jefe de servicio de Dermatología del Hospital Vall d' Hebron (Barcelona). El uso diario de una crema solar contra los UVB y los UVA bloqueará el proceso de estimulación pigmentaria, responsable de las manchas en la piel.

Los UVA, que suponen el 95% de las radiaciones que llegan a la tierra, penetran profundamente en la piel, por lo que provocan envejecimiento cutáneo y contribuyen al desarrollo del cáncer de piel. Los UVB son más enérgicos y potentes. Producen quemaduras y también constituyen un factor desencadenante del cáncer de piel.

La elección del fotoprotector es un elemento clave. En primer lugar, para prevenir los efectos a largo plazo de los ultravioleta, deben ser filtros de amplio espectro que cubran tanto los UVB como los UVA. "Aunque los efectos de los UVA son más a largo plazo que los UVB, ambos son responsables del envejecimiento cutáneo, del cáncer de piel y la hiperpigmentación", señala el doctor García-Patos.

La mejor opción depende del fototipo de piel. Según sea la respuesta cutánea ante los rayos solares, así será el fototipo. De forma progresiva, el nivel I se caracterica porque la dermis no se broncea nunca y se quema siempre y el IV se refiere a las pieles que se broncean siempre y jamás se queman. Así, los productos solares pueden ser de protección mínima (2-12), moderada (12-30) y alta (a partir de 30). Excepto en verano, cuando la intensidad de exposición es mayor, "el factor de protección solar debería estar por encima de 15", recomienda el dermatólogo.

Según explica García-Patos, "cuando hace frío sudamos menos, por lo que sería aconsejable utilizar fotoprotectores más grasos, para que, además de proteger la piel, también la hidrate". Si se trata de pieles grasas con tendencia acneica, será mejor adquirir un fotoprotector no comedogénico, es decir, para prevenir la aparición de acné y favorecer la disminución de espinillas y puntos negros.

Para quienes tengan una piel sensible, no hay de qué preocuparse, ya que, "según una normativa europea, las sustancias alergénicas están vetadas", aclara el doctor Garcí-Patos.
Otras causas de las manchas de piel

Además de la exposición solar, existen otras causas que originan las manchas más frecuentes de la piel, como factores genéticos y hormonales (embarazo, anticonceptivos). Es muy típico que durante el embarazo aparezcan manchas asintomáticas y oscuras en la zona superior de la cara (frente, mejillas...). Son los denominados melasmas (el nombre cambia cuando aparecen en una mujer embarazada: cloasma). El 70% de estos son de tipo epidérmico (más superficiales y, por lo tanto, más fáciles de tratar). Se presentan especialmente en mujeres, a partir de los 20-25 años y en las zonas más expuestas (cara y brazos).

Los léntigos, también conocidos como manchas de la edad, aparecen como consecuencia de la acumulación de sol durante años. Por esta razón, quienes trabajan al aire libre o tienen pieles claras (a diferencia del melasma, que aparece en pieles más oscuras, del fototipo III y IV) son los más afectados. También se presentan en las zonas más expuestas y, además, en el dorso de las manos. Tienen un aspecto redondeado y son benignas.

El envejecimiento o tez irregular es el tercer efecto más común de las radiaciones solares. Alrededor de 10 millones de mujeres con más de 50 años están afectadas. Además de aparecer manchas pigmentadas, se acentúan las arrugas y la piel se presenta gruesa, poco elástica, amarilla y con pequeños vasos sanguíneos.

Este tipo de hiperpigmentaciones tiene un amplio abanico de posibles tratamientos, desde los más tradicionales (hidroquinona, derivados de la vitamina A y corticoides) hasta otras alternativas menos agresivas, con menos efectos secundarios, como el ácido glicólico, la vitamina C, la niacinamida... "Cuando existe una larga lista de tratamientos, significa que ninguno es eficaz al 100%. El uso de cada uno de ellos depende de las características y de las expectativas de cada paciente", afirma García-Patos.
Los mitos de las cabinas bronceadoras

La percepción popular de que las cabinas de rayos UVA no entrañan riesgos no es del todo cierta. "Son menos perjudiciales que el sol, pero al sumarlos con las radiaciones solares (que están presentes en cualquier momento del año) causan daños importantes", señala el dermatólogo García-Patos.

En este sentido, uno de los mitos más extendidos entre gran parte de la población es que el bronceado de cabina y el autobronceador protegen de las primeras exposiciones. Pero no es cierto. Según explica Aurora Guerra, jefa de sección de Dermatología del Hospital 12 de Octubre (Madrid) y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), las cabinas "podrían proteger de la quemadura, pero no del envejecimiento ni del cáncer". Añade, también, que los autobronceadores no protegen del sol.

LAURA TARDÓN

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