domingo, 15 de marzo de 2009

CAROD-ROVIRA CONTRA EL ESPAÑOL


Carod-Rovira
NO sólo tratan de acabar con el español en Cataluña, sino que intentan desterrarlo de los países donde se habla. El millón de euros que la Generalitat catalana acaba de destinar a «promover el bilingüismo de Ecuador» no es otra cosa que un intento de que los ecuatorianos vuelvan a su lengua nativa en detrimento del español. Ya me dirán ustedes de qué va a servirles el quechua cuando salgan de su país en busca de trabajo, a España, por ejemplo, donde forman una de las colonias más importantes de trabajadores extranjeros.
El intento sería cómico si no anduviesen por medio cuestiones tan serias como el bienestar de las personas. Ese millón de euros, unido a los otros muchos millones que la Generalitat destina a proyectos «culturales, educativos y productivos», estarían mucho mejor empleados en sanidad, alimentos, vivienda y formación profesional, en vez de en una lengua indígena que, o ya saben, o de muy poco va a servirles. Pero el fanatismo, la petulancia, osadía y estrechez de miras de personajes como Carod-Rovira, que es quien está detrás de los proyectos, lleva a tales disparates. Con el colofón grotesco de que para entenderse con las autoridades ecuatorianas con quienes ha firmado el acuerdo no ha tenido más remedio que hablar en español. Que es la lengua con la que se han abierto paso en el mundo los muchos catalanes que han triunfado en él.
Todo ello aparte del aspecto económico del asunto. En medio de la mayor crisis desde la del 29, con todos los indicadores advirtiendo que las cosas irán a peor, que conviene aquilatar gastos y apretarse el cinturón, la Generalitat catalana sigue invirtiendo millones y millones en pseudoembajadas, informes, escuelas, exposiciones, selecciones deportivas, viajes oficiales -ABC informaba ayer de que Carod ha realizado 25 en la segunda etapa del tripartito, con su correspondiente séquito, claro está-, todo ello destinado a negar el carácter español de lo catalán. Aunque España sea el mayor mercado de sus productos. Que se lo pregunte a sus fabricantes. Pero ¿qué les importa a los nacionalistas el bienestar de sus fabricantes y trabajadores, sean locales o extranjeros?
El estrambote del caso lo pone ese tripartito -presidido, no lo olvidemos, por un socialista- quejándose de no tener dinero. ¿Cómo va a tenerlo, si se lo gasta en estas memeces? Y, para colmo, pide más al Estado español. Es el esperpento a que nos ha llevado dar carta blanca a unos nacionalistas que constituyen un peligro, no ya para España, sino para los habitantes de sus comunidades y, como acabamos de ver, de algunos otros países.
Por cierto, ¿en qué idioma hablaron en Perpiñán Carod y los terroristas de ETA? Pues no creo que él sepa vasco, ni ellos, catalán.

JOSÉ MARÍA CARRASCAL

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